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Colombia cambia el tono en la ONU y pone seguridad, soberanía e inversión en el centro de su mensaje

José Manuel Restrepo leyó el discurso del presidente Abelardo De La Espriella ante la Asamblea General. La intervención combinó agradecimientos por la ayuda tras el terremoto, críticas al sistema multilateral, lucha contra crimen organizado y una invitación a invertir en el país.

Colombia llegó al 81.º período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas con un mensaje que marca un cambio de énfasis frente a la política exterior del gobierno anterior. El discurso del presidente Abelardo De La Espriella fue leído en Nueva York por el vicepresidente José Manuel Restrepo.

La intervención comenzó con un agradecimiento a los países y organizaciones que apoyaron a Colombia después del terremoto del 10 de agosto. Después, el mensaje se desplazó hacia seguridad, soberanía, crimen organizado y la necesidad de revisar la eficacia del sistema multilateral.

Seguridad como condición

El Gobierno planteó que la cooperación internacional debe enfrentar con mayor claridad el terrorismo y el crimen organizado transnacional. También defendió una aplicación de los derechos humanos sin distinciones políticas y sostuvo que la soberanía de los Estados debe ser el punto de partida de la cooperación.

Ese planteamiento no equivale a una ruptura con Naciones Unidas. Restrepo sostuvo una reunión con el secretario general António Guterres y ambos hablaron de paz, seguridad, prosperidad y cooperación contra el crimen organizado. La posición oficial combina, por tanto, críticas a la eficacia del sistema con la decisión de seguir utilizándolo.

La otra mitad fue económica

El Presidente invitó a empresas y gobiernos a mirar a Colombia como protagonista de la nueva economía, con capacidad para atraer inversión, generar empleo y participar en la transformación tecnológica. Esa línea conecta la política exterior con la agenda económica interna.

La intervención también abordó a Venezuela y defendió una transición democrática, mientras el nuevo Gobierno busca mostrar una política exterior más asociada a seguridad nacional y alianzas estratégicas. El desafío será convertir ese discurso en decisiones concretas, acuerdos y resultados diplomáticos medibles.

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