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$29.917 millones en Arauquita para recuperar 1.100 hectáreas de la cuenca del río Ele

El proyecto ambiental de Arauquita comenzó la etapa de socialización y caracterización de predios. La intervención combina conservación de bosque, sistemas silvopastoriles y cultivos productivos en nueve veredas.

De la financiación al terreno

Arauquita comenzó la socialización del proyecto de restauración y conservación de la cuenca del río Ele, una intervención de $29.917 millones que tendrá una duración prevista de 24 meses y abarcará 1.100 hectáreas distribuidas en 32 predios.

La jornada marca el paso hacia la verificación y caracterización de los terrenos donde se ejecutarán las acciones. El equipo técnico deberá establecer las condiciones actuales de cada predio y definir la hoja de ruta de las actividades con los beneficiarios.

La intervención se concentrará en nueve veredas: Caño Azul, Nuevo Mundo, Alto Primores, Caño Seco, Caño Colorado, El Futuro, Cañas Bravas, Diamante y El Vigía. La Alcaldía informó que cerca de 400 hectáreas estarán orientadas a conservación y que otras 150 hectáreas se destinarán al establecimiento de cultivos de cacao, plátano y yuca.

Conservar y producir

El proyecto no está diseñado únicamente como una campaña de reforestación. También contempla sistemas silvopastoriles, cercas vivas y estrategias de arborización para reducir presión sobre el bosque y combinar la recuperación ambiental con actividades productivas de las familias rurales.

La financiación había sido asegurada desde abril de 2026, cuando se informó la asignación de recursos para la iniciativa. La novedad ahora es operativa: el proyecto entra en contacto directo con los predios y con quienes deberán ejecutar cambios de manejo durante los próximos dos años.

La cuenca del río Ele forma parte de la estructura ambiental más importante de Arauquita y está asociada a áreas rurales donde conviven ganadería, agricultura y ecosistemas de alta sensibilidad. Por eso, uno de los indicadores que deberá seguirse durante la ejecución será cuánto bosque se recupera efectivamente y qué tan sostenibles resultan los sistemas productivos instalados.

Si el cronograma se cumple, el resultado no se medirá solo en hectáreas intervenidas. También deberá verificarse la supervivencia de la cobertura vegetal, el manejo de los predios, la continuidad de los cultivos y el impacto sobre las fuentes hídricas de la cuenca.

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