Advertisement

Tame cumplió el Día sin Carro y sin Moto y el balance ambiental será la prueba de la jornada

La restricción operó durante más de diez horas este miércoles 7 de octubre y coincidió con la actividad Tame Respira. Con la movilidad nuevamente normal, la discusión pasa de la prohibición al resultado medible sobre tráfico, ruido y calidad del aire.

Tame volvió a su movilidad habitual después de cumplir este miércoles 7 de octubre una jornada de Día sin Carro y sin Moto para vehículos particulares. La restricción estuvo vigente entre las 7 de la mañana y las 5.30 de la tarde, tal como había sido establecida mediante el Decreto 067 del 11 de agosto de 2026.

Durante esas diez horas y media se promovieron desplazamientos a pie, en bicicleta y mediante transporte autorizado. La medida contempló excepciones para transporte público, vehículos de emergencia y seguridad, servicios públicos, transporte de personas con discapacidad, alimentos perecederos, medicamentos, transporte escolar, funerarias y algunos vehículos de tecnologías menos contaminantes, entre otros casos previstos en la regulación.

La jornada también coincidió con Tame Respira 2026, una actividad recreativa y deportiva que tuvo como punto de referencia el Parque Mausoleo de Los Lanceros y recorridos de dos y ocho kilómetros. La combinación buscó que la restricción vehicular tuviera un componente de apropiación del espacio público y actividad física.

La jornada ahora se mide

Cumplida la jornada, el dato más importante ya no es cuántas horas duró la prohibición. Una medida ambiental de este tipo gana valor cuando puede compararse con indicadores objetivos. Tráfico vehicular, ruido, material particulado y otros contaminantes permiten establecer si el municipio experimentó una reducción apreciable frente a un día ordinario y durante qué franjas horarias.

El Decreto 067 no fue expedido como reacción a las lluvias de octubre. La norma había sido firmada casi dos meses antes y la actividad se programó como una acción de movilidad sostenible y sensibilización ambiental. Eso permite separar el objetivo de la jornada de la emergencia invernal que ha afectado al departamento.

También deja una prueba de movilidad

También queda una lectura de movilidad. Cuando miles de viajes habituales en carro o motocicleta deben trasladarse temporalmente a caminatas, bicicleta, transporte público o vehículos autorizados, el municipio puede identificar qué tan preparada está su infraestructura para opciones distintas al vehículo particular y qué puntos generan mayores dificultades.

El balance ambiental y operativo permitirá saber si Tame Respira produjo algo más que una disminución temporal de carros y motos en las calles. La utilidad pública de estas jornadas aumenta cuando los resultados se publican y sirven para comparar futuras decisiones de movilidad, ruido, calidad del aire y seguridad vial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *