Claudia Sheinbaum confirmó que la Marina pasó del desarrollo tecnológico a una línea de producción de aeronaves no tripuladas. Defensa trabaja en otro modelo y el Gobierno mira usos de vigilancia, seguridad y meteorología.
De prototipo a producción
México ya cuenta con una planta de producción de drones desarrollada por la Secretaría de Marina, según confirmó la presidenta Claudia Sheinbaum. El anuncio marca un paso distinto a la simple compra de tecnología extranjera: el Gobierno busca fabricar capacidades propias para vigilancia, seguridad, observación y tareas meteorológicas.
Sheinbaum explicó que la Marina ya desarrolló un modelo de aeronave no tripulada y dispone de una planta para producirlo, mientras la Secretaría de la Defensa Nacional trabaja en su propia plataforma. El proyecto también involucra capacidades científicas y tecnológicas del Estado mexicano.
Una apuesta de soberanía
La Marina había informado meses atrás que estaba desarrollando drones, sistemas antidrones, radios y vehículos blindados en sus centros tecnológicos. También señaló que las aeronaves no tripuladas de largo alcance pueden complementar aviones de patrulla y ampliar la vigilancia en zonas marítimas sin exponer una tripulación a bordo.
La fabricación local tiene dos implicaciones. La primera es operativa, porque reduce dependencia de proveedores extranjeros para mantenimiento, repuestos y adaptación de sistemas. La segunda es industrial, porque obliga a desarrollar electrónica, comunicaciones, software, sensores y capacidades aeronáuticas dentro del país.
No es solo uso militar
El Gobierno mexicano también ha mencionado usos civiles y de observación meteorológica. Los drones pueden servir para reconocimiento de zonas de difícil acceso, vigilancia de infraestructura, atención de emergencias, monitoreo costero y seguimiento de fenómenos naturales.
El siguiente punto por aclarar será la escala real de producción, autonomía de los equipos, sensores disponibles y número de unidades que las Fuerzas Armadas incorporarán. México ya confirmó la existencia de la planta; ahora deberá demostrar cuánto de esa capacidad tecnológica puede sostenerse y producirse de manera seriada.

















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