No es una percepción. La ciencia ha demostrado que algunas personas resultan mucho más atractivas para los mosquitos debido a factores biológicos, químicos e incluso genéticos que influyen en la forma como estos insectos identifican a sus víctimas.
Los mosquitos no eligen al azar
Muchas personas sienten que los mosquitos parecen tener una preferencia especial por ellas. Mientras algunos apenas reciben una o dos picaduras durante una noche, otros terminan cubiertos de ronchas. La explicación tiene respaldo científico.
Diversas investigaciones han demostrado que los mosquitos utilizan una combinación de señales para localizar a las personas, entre ellas el dióxido de carbono que exhalan, el calor corporal, el olor de la piel y determinadas sustancias presentes en el sudor.
El olor corporal influye
Uno de los factores más importantes es la composición química natural de la piel. Los seres humanos producen cientos de compuestos químicos que varían de una persona a otra y que pueden resultar más o menos atractivos para los mosquitos.
Algunas investigaciones han encontrado que ciertos ácidos presentes en la piel generan una señal especialmente llamativa para especies como el mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, zika y chikunguña.
Los científicos también han observado que la microbiota cutánea las bacterias que viven naturalmente sobre la piel influye en los olores corporales y puede aumentar o disminuir la atracción de los insectos.
Respirar más también cuenta
Los mosquitos detectan el dióxido de carbono a varios metros de distancia. Por esa razón, las personas de mayor tamaño corporal, quienes realizan actividad física o quienes simplemente exhalan mayores cantidades de CO₂ pueden resultar más visibles para estos insectos.
Las mujeres embarazadas también suelen recibir más picaduras debido a que producen más dióxido de carbono y presentan una temperatura corporal ligeramente superior al promedio.
¿Importa el tipo de sangre?
Durante años se ha investigado si los mosquitos tienen preferencia por determinados grupos sanguíneos. Algunos estudios sugieren que las personas con sangre tipo O podrían recibir más picaduras que quienes tienen sangre tipo A o tipo B.
Sin embargo, los expertos aclaran que este factor no actúa por sí solo y que la atracción depende de múltiples variables combinadas.
Mitos y realidades
No existe evidencia sólida de que consumir alimentos específicos convierta automáticamente a una persona en un “imán” para los mosquitos. Tampoco está demostrado que todos los repelentes caseros difundidos en redes sociales sean efectivos.
Las autoridades sanitarias recomiendan utilizar productos aprobados, eliminar criaderos de agua estancada y protegerse especialmente en regiones donde circulan enfermedades transmitidas por estos insectos.
Más que una molestia
Entender por qué algunas personas reciben más picaduras no es solo una curiosidad científica. Los mosquitos son responsables de transmitir enfermedades que afectan a millones de personas en todo el mundo cada año.
Por eso, conocer los factores que los atraen ayuda a mejorar las estrategias de prevención y protección, especialmente en regiones tropicales como Colombia, donde dengue, chikunguña y zika continúan representando desafíos para la salud pública.
Entender por qué algunas personas reciben más picaduras no es solo una curiosidad científica. Los mosquitos son responsables de transmitir enfermedades que afectan a millones de personas en todo el mundo cada año. Por eso, conocer los factores que los atraen ayuda a mejorar las estrategias de prevención y protección, especialmente en regiones tropicales como Colombia, donde dengue, chikunguña y zika continúan representando desafíos para la salud pública.













Deja una respuesta