La aeronave HK-2631, usada en desplazamientos del candidato, perteneció al Estado y fue vendida por CISA a una empresa de un coronel retirado. Petro pidió revisar cómo terminó en manos privadas.
Avión bajo la lupa
Una nueva controversia rodea la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella por el uso del avión ejecutivo HK-2631, una aeronave que perteneció al Estado colombiano y que ahora aparece vinculada a desplazamientos políticos del candidato.
La información fue revelada por La Nueva Prensa, que señaló que el avión fue transferido por el Ministerio de Transporte a Central de Inversiones S.A. (CISA), entidad estatal encargada de administrar y comercializar activos públicos que ya no son requeridos por entidades oficiales.
Cómo salió del Estado
Según la investigación, el Ministerio de Transporte entregó la aeronave a CISA mediante resolución del 19 de julio de 2024, bajo el argumento de que no era necesaria para sus funciones institucionales. Posteriormente, CISA informó que el avión fue vendido en diciembre de 2024 por $1.934 millones más IVA a Faster Fuel S.A.S., empresa vinculada al coronel retirado Luis Carlos Mosquera Medina.
Quién es el dueño
La Nueva Prensa identificó al comprador como un oficial retirado del Ejército con trayectoria en unidades de aviación militar. Además, señaló que Faster Fuel S.A.S. ha tenido contratos relacionados con suministro de combustible de aviación para aeronaves del Ejército.
Ese punto elevó la discusión pública, porque el caso no se limita al uso de una aeronave privada en campaña, sino al recorrido de un bien que pasó por entidades estatales antes de terminar en manos de una empresa privada asociada a un militar retirado.
Petro entra al debate
El presidente Gustavo Petro reaccionó a la publicación y cuestionó cómo un coronel retirado pudo adquirir una aeronave de ese tipo. Sus pronunciamientos se suman a una tensión más amplia con De la Espriella, marcada por debates sobre Fuerza Pública, militares retirados y política de seguridad.
El tema también conecta con el respaldo que sectores de militares retirados han mostrado hacia De la Espriella, un componente que medios como La Silla Vacía y El País han identificado como parte importante de su base política organizada.
Lo que falta por aclarar
Por ahora, no hay una decisión oficial que señale irregularidades en la venta ni en el uso del avión. Sin embargo, el caso abre preguntas sobre la trazabilidad de activos estatales, la transparencia de las campañas y el reporte de gastos ante las autoridades electorales.
Cuestión Pública ya había advertido que algunos desplazamientos aéreos de la campaña de De la Espriella no aparecían claramente reportados en Cuentas Claras del Consejo Nacional Electoral. El debate queda ahora en manos de las autoridades competentes. CNE, organismos de control y entidades estatales podrían revisar si el uso de la aeronave fue reportado correctamente y si la venta del activo cumplió todos los requisitos administrativos.
















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