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Tolima arde y declara calamidad pública mientras el fuego avanza sobre cultivos y viviendas

Decenas de incendios permanecen activos en diferentes municipios y San Luis concentra una de las situaciones más graves. La Gobernación habla de más de 10.000 hectáreas perdidas y prepara ayudas para campesinos que también vienen golpeados por la sequía.

Tolima enfrenta una emergencia que ya obligó a declarar la calamidad pública departamental. Los incendios forestales se multiplicaron durante los últimos días, alcanzaron simultáneamente más de una treintena de puntos y están dejando detrás cultivos destruidos, viviendas afectadas y miles de hectáreas de vegetación consumidas.


El más reciente reporte público de la Gobernación consultado registraba 38 incendios activos, distribuidos en municipios como San Luis, Ortega, Guamo, Honda, Chaparral, Valle de San Juan, Alvarado, Coyaima, Venadillo, Anzoátegui, Coello, Rovira y San Antonio. Horas antes, la declaratoria de calamidad se había sustentado en 38 conflagraciones activas en 16 municipios, una diferencia asociada a los distintos cortes de una emergencia que cambia conforme algunos focos son controlados y aparecen otros.


San Luis concentra una de las peores emergencias


La situación más dramática se vive en San Luis. Allí el fuego ha alcanzado sectores como Tomogó, Payandé, Meseta, Gallego, Paraguay y San Cayetano. Un reporte oficial del 12 de agosto calculaba más de 2.000 hectáreas afectadas y cerca de diez viviendas comprometidas solamente en ese municipio. La Gobernación desplegó aeronaves, carrotanques, maquinaria, bomberos y personal de la Fuerza Pública debido a que en algunos sectores el terreno impide llegar por tierra. En una sola jornada fueron lanzados cerca de 6.200 galones de agua y retardante desde el aire.


La gobernadora Adriana Matiz elevó posteriormente el balance y aseguró que las pérdidas por incendios en el departamento superan las 10.000 hectáreas, con afectaciones a cultivos y medios de vida rurales. El golpe llega después de meses difíciles para el campo. Fenalce advirtió que la sequía extrema ya había afectado más de 10.600 hectáreas de maíz durante junio y julio y pidió acelerar la identificación y caracterización de productores perjudicados ahora por las llamas.


La cifra de las 1.000 familias necesita una precisión


En redes y algunos reportes se han mezclado las consecuencias de las dos emergencias que golpean simultáneamente al Tolima.
La cifra de más de 1.000 familias afectadas corresponde al terremoto del 10 de agosto y no exclusivamente a los incendios forestales. La propia gobernadora ha diferenciado ambos balances. Señaló que más de mil familias sufrieron afectaciones por el sismo y agregó que existen otras familias perjudicadas por los incendios, cuyo número todavía está siendo caracterizado.
Ese detalle resulta importante porque las autoridades todavía deben establecer la dimensión humana y productiva definitiva del fuego.


Y el riesgo podría continuar


La crisis tampoco parece obedecer a unos pocos días excepcionalmente calientes. El Ideam confirmó que El Niño continúa fortaleciéndose, tiene más del 90 % de probabilidad de persistir hasta comienzos de 2027 y podría alcanzar una intensidad muy fuerte durante los próximos meses. Menos lluvias, mayores temperaturas y vegetación más seca aumentan precisamente la posibilidad de nuevos incendios.


Tolima ya era, antes de esta última escalada, el departamento con más incendios registrados en Colombia. Entre el 16 de junio y el 6 de agosto acumulaba 140 eventos en 38 municipios, según la UNGRD.
Controlar las llamas será apenas la primera parte de la emergencia. Después vendrán la recuperación de cultivos, la reconstrucción de viviendas, las ayudas para familias campesinas y la restauración de territorios que en cuestión de días quedaron convertidos en ceniza.

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