Advertisement

Gobierno presenta el Plan Milagro para reconstruir las zonas del terremoto, pero aún faltan costos y cronogramas

La hoja de ruta contempla subsidios de arriendo, evaluación de viviendas, participación privada y reconstrucción de infraestructura. El esquema apenas comienza y todavía deberá definir cuánto costará, de dónde saldrá buena parte del dinero y cuáles serán los tiempos de ejecución.

Cinco días después del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el occidente colombiano, el Gobierno presentó las primeras líneas del denominado Plan Milagro de Reconstrucción, una estrategia que pretende pasar de la atención de emergencia a la recuperación de viviendas, colegios, hospitales, vías y otros servicios destruidos o averiados.

El plan será coordinado desde la Presidencia con participación de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, el Ministerio de Vivienda, gobernaciones y alcaldías. También plantea sumar constructoras, cajas de compensación, entidades financieras, empresarios y cooperación internacional. La iniciativa aparece cuando el balance de la tragedia todavía cambia. El reporte más reciente disponible elevó a 288 las personas fallecidas y redujo a 202 las que permanecen desaparecidas, mientras los heridos superan los 4.000.


Primero habrá que saber qué puede salvarse


La primera etapa no consiste propiamente en construir. Equipos de ingenieros y otros profesionales deberán revisar las edificaciones afectadas para determinar cuáles pueden seguir habitándose, cuáles necesitan reparaciones estructurales y cuáles tendrán que ser demolidas y reemplazadas. El Gobierno anunció además subsidios de arrendamiento para familias que no puedan regresar a sus casas, apoyo para remoción de escombros con maquinaria aportada también por empresas y la creación de un Banco de Materiales para reparaciones.


La dimensión definitiva de ese trabajo todavía está en construcción. La información presentada con el plan habla de más de 12.000 viviendas destruidas, alrededor de 75.000 averiadas y más de 170 edificios colapsados, además de daños en colegios, centros médicos y otra infraestructura. Son balances provisionales que deberán depurarse mediante las evaluaciones técnicas.


Viviendas listas, reparaciones y nuevas construcciones


Una segunda línea busca identificar junto con Camacol proyectos de Vivienda de Interés Social que ya estén terminados y tengan unidades disponibles para entregar a familias que perdieron completamente sus casas. Para otros hogares se plantea reparar las viviendas recuperables. El esquema denominado Todos Ponen pretende combinar subsidios nacionales, recursos de cajas de compensación y entidades territoriales con aportes o reducciones de costos del sector privado.

También se contemplan soluciones diferentes para familias rurales, donde reconstruir una casa puede implicar recuperar al mismo tiempo la unidad productiva y los medios de subsistencia. La etapa de más largo plazo proyecta nuevas viviendas y mejoramientos entre 2027 y 2028, además de habilitación de suelo para construir en zonas seguras.


Reconstruir será mucho más que levantar casas


El terremoto también destruyó o afectó hospitales, centros educativos, acueductos, vías, puentes y equipamientos públicos.
Por eso el plan plantea extender la reconstrucción a infraestructura comunitaria y estudiar mecanismos adicionales de financiación como Obras por Impuestos y recursos del Sistema General de Regalías. Por ahora se trata de alternativas en evaluación y no de recursos ya asegurados para todos esos proyectos.


El Banco Mundial ya desembolsó US$200 millones para atender la emergencia y puso en marcha una evaluación rápida de daños y pérdidas económicas que servirá para dimensionar mejor la factura de la reconstrucción. Una estimación preliminar citada por Reuters calcula que reconstruir podría costar alrededor de $20 billones, cerca del 1 % del PIB, aunque todavía es demasiado temprano para considerar esa cifra definitiva.


El anuncio ahora tendrá que convertirse en presupuesto y obras


El Gobierno ha anunciado además la creación del Fondo Milagro para canalizar recursos nacionales e internacionales y ha señalado que parte de la reconstrucción será incorporada tanto a la emergencia económica como al próximo Plan Nacional de Desarrollo.


Ahí comienza la parte más difícil.


La hoja de ruta conocida hasta ahora no presenta todavía un costo consolidado del Plan Milagro, un presupuesto detallado por departamento y municipio ni un cronograma definitivo de cada obra. Tampoco está terminado el inventario de daños que permitirá establecer cuántas viviendas necesitan reparación y cuántas deberán reconstruirse desde cero.


A eso se suma un escenario fiscal estrecho. Antes de la tragedia, el nuevo Gobierno había planteado recortes importantes del gasto y recibió un presupuesto con poco margen adicional de endeudamiento, justamente cuando el terremoto obliga a movilizar recursos extraordinarios.


El Plan Milagro define entonces una primera arquitectura para la reconstrucción, no una reconstrucción ya financiada ni contratada. Durante las próximas semanas el verdadero indicador será menos el nombre del programa y más la capacidad del Estado para convertir censos y diagnósticos en recursos identificables, proyectos técnicamente viables, contratos transparentes y obras que efectivamente lleguen a las familias que perdieron sus viviendas y sus medios de vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *