El fin de semana dejó dos anuncios clave para un municipio golpeado por el invierno. Los recursos apuntan a recuperar dos servicios que siguen siendo frágiles para los tameños y estratégicos para todo Arauca, el agua potable y la conexión terrestre con el interior del país.
La visita del gobernador de Arauca, Renson Martínez Prada, a Tame dejó compromisos de inversión que, sumados, superan los $11.000 millones para atender dos de las principales consecuencias de la emergencia invernal de los últimos meses. El mandatario recorrió junto al alcalde Miguel Ángel Bastos, el representante a la Cámara Germán Rozo y equipos técnicos los sectores de la bocatoma del acueducto y el acceso al puente sobre el río Tame. Para el primer frente se anunció una inversión cercana a $8.000 millones, mientras que para la emergencia vial están destinados $3.488 millones.
El agua sigue vulnerable
La mayor inversión estará concentrada en reconstruir el sistema de captación de agua y ejecutar obras que permitan protegerlo frente a nuevas crecientes del río Tame. El problema se arrastra desde julio, cuando una avenida torrencial destruyó cerca de 300 metros de la línea de aducción y las tres tuberías que conducían el agua desde la bocatoma hacia los desarenadores. La emergencia dejó inicialmente sin servicio a cerca de 42.000 habitantes del casco urbano.
El suministro logró recuperarse mediante una captación provisional construida aguas abajo, pero esa solución continúa expuesta a las condiciones del río. Nuevas lluvias ya han ocasionado dificultades en ese sistema temporal y han obligado a mantener intervenciones y medidas de contingencia.
Por eso los cerca de $8.000 millones anunciados van más allá de reparar lo destruido. El proyecto contempla recuperar el sistema de captación y fortalecer las obras de protección para reducir la posibilidad de que una nueva creciente vuelva a comprometer el abastecimiento.
Una salida todavía provisional
El segundo frente está en el acceso al puente sobre el río Tame, corredor que comunica a Arauca con Casanare y permite la salida hacia el centro del país. Las crecientes socavaron la bancada de aproximación y durante más de un mes obligaron a tomar desvíos que podían aumentar cerca de dos horas los recorridos. Desde el 18 de agosto se restableció el tránsito, pero de manera provisional y por un solo carril.
La importancia de este punto supera a Tame. Por allí se movilizan pasajeros, alimentos, combustibles, productos agropecuarios y mercancías entre Arauca, Casanare y otras regiones del país. Durante la emergencia, la propia Gobernación advirtió que los daños en estos corredores estaban afectando el abastecimiento y la movilidad departamental.
La inversión departamental asciende exactamente a $3.488.501.152 y está destinada a construir obras de emergencia para recuperar la bancada vial y controlar la erosión en el acceso al puente. El proceso contractual ya fue publicado y adjudicado.
Dos problemas aún abiertos
Los anuncios representan un alivio para Tame, pero las dos emergencias todavía no pueden darse por superadas. El municipio tiene agua gracias a una captación provisional y recuperó su principal salida hacia Casanare mediante un paso restringido.
La apuesta ahora es que los recursos anunciados conviertan esas soluciones temporales en infraestructura capaz de resistir nuevas temporadas de lluvia.
Para la capital turística de Arauca, esa diferencia es fundamental. No se trata solamente de reparar lo que dejó el invierno, sino de evitar que la próxima creciente vuelva a dejar al municipio sin agua o al departamento con una de sus principales salidas terrestres comprometida.













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