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Tame concentra una de cada cuatro hectáreas de cacao de Arauca y el ICA refuerza vigilancia contra cuatro amenazas

Unas 2.000 familias dependen del cultivo en el municipio. La autoridad sanitaria intensificó monitoreos en Lusitania para detectar monilia, mazorca negra, escoba de bruja y carmenta antes de que se traduzcan en pérdidas. No hay reporte de una emergencia fitosanitaria.

El cacao de Tame tiene suficiente peso como para que una enfermedad mal controlada termine sintiéndose mucho más allá de una finca. El municipio cuenta con unas 4.500 hectáreas sembradas y cerca de 2.000 familias productoras, según el Instituto Colombiano Agropecuario. Frente a las 18.000 a 20.000 hectáreas estimadas para todo Arauca, Tame concentra aproximadamente entre 22 % y 25 % del área cacaotera departamental.


Por eso el ICA reforzó sus actividades de prevención y vigilancia. La jornada más reciente se realizó en la vereda Lusitania, donde técnicos inspeccionaron cultivos y trabajaron con 13 productores en identificación y manejo de enfermedades. Durante 2026, la seccional Arauca reporta 327 visitas iniciales y de seguimiento a diferentes cultivos de importancia económica.


Cuatro enemigos del cacao


La atención está puesta principalmente sobre moniliasis, mazorca negra, escoba de bruja y carmenta.


No son amenazas menores. Las estimaciones técnicas nacionales del propio ICA indican que la monilia puede ocasionar pérdidas del 40 % y, bajo condiciones severas y manejo deficiente, llegar incluso al 100 %. La escoba de bruja puede reducir alrededor de 30 % de la producción, mientras la mazorca negra y los perforadores del fruto también generan pérdidas económicas importantes. Esos porcentajes son referencias nacionales y no significan que Tame esté registrando actualmente esos niveles de afectación.


Tampoco se trata de una alarma nueva. El ICA vigila estas mismas enfermedades en Arauca desde hace años. En 2017 ya realizaba monitoreos en Tame, Saravena, Fortul, Arauquita y Arauca para buscar monilia, fitóftora, escoba de bruja y barrenadores.
La diferencia ahora está en proteger un cultivo que ha ganado mucho más peso económico.

El 90 % de los predios cacaoteros araucanos pertenece a pequeños productores y el ICA calcula rendimientos actuales de 450 a 600 kilos de cacao seco por hectárea al año. Además, el departamento supera las 6.400 familias vinculadas al cacao y unas 20.000 personas dependen de esta actividad.


La vigilancia, entonces, no responde a una plaga desbordada sino a evitar que aparezca la factura después. En un municipio con 4.500 hectáreas y miles de familias viviendo del cacao, detectar tarde una enfermedad puede salir mucho más caro que recorrer las fincas a tiempo.

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