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El Niño se agranda y la ONU pone al mundo en alerta mientras Colombia ya se prepara para lo peor

La OMM prevé que el fenómeno alcance una intensidad “muy fuerte” antes de terminar 2026 y continúe hasta febrero. Colombia no espera a que llegue el golpe. Ya declaró desastre nacional, activó medidas de ahorro energético y se prepara para sequías, incendios y problemas de abastecimiento de agua.

El Niño dejó de ser una amenaza que aparece en los modelos para convertirse en un fenómeno plenamente establecido y con posibilidades de alcanzar una magnitud excepcional. La Organización Meteorológica Mundial, organismo especializado de Naciones Unidas, informó este jueves que existe una probabilidad prácticamente del 100 % de que El Niño persista hasta febrero de 2027 y siga fortaleciéndose durante los próximos meses. Es la primera vez que la OMM expresa un nivel de certeza tan alto en uno de sus boletines sobre este fenómeno.


Las proyecciones son llamativas. El conjunto de modelos de la OMM calcula que la anomalía media de temperatura del Pacífico ecuatorial en la región Niño 3.4 podría alcanzar alrededor de 3,6 °C entre septiembre y noviembre, con un máximo hacia noviembre y diciembre.


Reuters señala que podría convertirse incluso en el episodio más fuerte registrado, aunque esa comparación todavía pertenece al terreno de las proyecciones. La clasificación oficial que utiliza la OMM es, por ahora, “muy fuerte”. El organismo tampoco emplea técnicamente la expresión “super El Niño”, popularizada en medios y redes.


No significa sequía en todas partes


Un Niño más intenso tampoco permite afirmar que todo el planeta sufrirá exactamente el mismo desastre. La OMM advierte sobre sequías, inundaciones, calor extremo y alteraciones importantes de las lluvias, pero insiste en que los efectos cambian según la región, la época del año y la interacción con otros factores oceánicos. Para septiembre-noviembre espera temperaturas superiores a lo normal en casi todas las áreas terrestres del planeta.


América Latina ya está tomando posiciones. Gobiernos de la región preparan sistemas de agua, agricultura, incendios y respuesta a emergencias. Colombia y Brasil miran especialmente el riesgo de sequías y fuego, mientras Perú, Ecuador y Costa Rica enfrentan escenarios donde El Niño también puede traducirse en precipitaciones e inundaciones.


Colombia ya encendió alarmas


Aquí la advertencia mundial llega con el terreno preparado.


El Ideam venía calculando desde julio una probabilidad del 81 % de que El Niño alcanzara intensidad muy fuerte, con persistencia hasta comienzos de 2027. Ahora el pronóstico internacional es todavía más contundente. Colombia incluso declaró desde julio situación de desastre nacional por 12 meses. La evaluación oficial identificó 558 municipios con riesgo alto o muy alto de desabastecimiento de agua y advirtió posibles impactos sobre energía, agricultura, salud e incendios forestales.


La UNGRD preparó carrotanques, convenios departamentales, monitoreo de puntos de calor y dos helicópteros especializados contra incendios. MinEnergía, por su parte, ya ordenó planes de reducción del consumo en las entidades públicas y comenzó a moverse un esquema de ahorro para los usuarios.


En Arauca el riesgo también tiene una traducción concreta. Bomberos ha advertido que una temporada seca prolongada puede reducir niveles del río y de los caños y convertir las sabanas en combustible para incendios de rápida propagación.
La advertencia de la ONU, entonces, no significa que mañana se sequen los embalses ni que un racionamiento sea inevitable.

Significa algo menos espectacular, pero mucho más importante. El mundo sabe con meses de anticipación que viene un episodio extraordinario. Si después faltan agua, energía, alimentos o capacidad para controlar incendios, será mucho más difícil alegar que tomó a los gobiernos por sorpresa.

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