La apertura parcial está anunciada para el 1 de octubre y la obra completa reporta 40 % de avance. En paralelo, el alcalde Juan Qüenza asegura que durante años se cobraron entre $2 millones y $4 millones por espacios del cementerio antiguo sin que esos recursos ingresaran al municipio.
El municipio de Arauca prepara un cambio en la operación de su cementerio. Desde el 1 de octubre la Alcaldía prevé habilitar las primeras 72 tumbas del nuevo espacio y, a partir de esa fecha, suspender nuevos entierros en la parte antigua del camposanto.
La decisión ocurre mientras la obra de ampliación y adecuación registra un avance oficial del 40 por ciento. El diseño actualizado contempla capacidad aproximada para 2.700 tumbas y 300 bóvedas, además de urbanismo, parqueaderos, accesibilidad para personas con movilidad reducida y dos casetas para vendedores que prestan servicios a las familias.
La transición quedó acompañada de una denuncia del alcalde Juan Alfredo Qüenza ante el Concejo Municipal. El mandatario aseguró que en el cementerio antiguo se habrían comercializado espacios para sepultura por valores de entre 2 y 4 millones de pesos y sostuvo que, según la información de la administración, esos pagos no ingresaron a las cuentas municipales. También afirmó que incluso áreas destinadas al tránsito interno habrían sido objeto de negociaciones.
Esas afirmaciones son una denuncia pública del alcalde y no equivalen, por sí solas, a un hallazgo fiscal, disciplinario o penal. Hasta ahora no se ha divulgado una decisión de autoridad de control que determine responsables, montos comprobados o periodos exactos de las operaciones cuestionadas.
Para el nuevo cementerio, Qüenza anunció un esquema de recaudo mediante una cuenta municipal con el propósito de que los pagos queden trazables. La apertura de 72 tumbas será apenas la primera fase de una infraestructura que todavía continúa en ejecución y cuya capacidad total será considerablemente mayor.













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