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Xi y Trump buscan contener la rivalidad, pero siguen separados por tecnología, Taiwán e Irán

China presentó la cumbre como un paso hacia una relación de mayor estabilidad, mientras Washington mantiene sus líneas de competencia. Los dos gobiernos tienen incentivos para evitar una escalada, pero las diferencias siguen abiertas.

Xi Jinping y Donald Trump cerraron el principal encuentro político de la visita de Estado china a Washington con un mensaje de estabilidad, pero sin borrar las grandes diferencias entre las dos mayores economías del mundo. Xi llegó a Estados Unidos el 23 de septiembre, fue recibido por Trump en la base Andrews y sostuvo conversaciones en la Casa Blanca el 24.

Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Xi planteó una relación en la que la cooperación sea la principal vía, la competencia se mantenga dentro de límites y las diferencias puedan administrarse. La formulación retoma el concepto de “estabilidad estratégica constructiva” que ambos gobiernos habían acordado durante la visita de Trump a China en mayo.

Comercio y tecnología siguen abiertos

Antes de la cumbre, Washington y Pekín ya negociaban la continuidad de una tregua comercial. También avanzaron en un canal de diálogo sobre seguridad de inteligencia artificial. Sin embargo, continúan las restricciones estadounidenses sobre tecnología avanzada y semiconductores, mientras China rechaza medidas que considera diseñadas para frenar su desarrollo industrial.

Taiwán sigue siendo la línea roja

La relación con Taiwán mantiene un potencial de crisis. Pekín considera la isla parte de su territorio y cuestiona el apoyo militar de Estados Unidos. Washington, por su parte, mantiene compromisos y cooperación que China interpreta como interferencia. Ninguna ceremonia de Estado elimina ese desacuerdo.

Irán añade otra tensión

La guerra con Irán también apareció alrededor de la visita. Estados Unidos quiere que China use su influencia económica sobre Teherán, pero Pekín ha defendido sus propios intereses energéticos y comerciales. Reuters señalaba antes de la reunión que un gran avance en ese frente parecía poco probable.

El resultado más importante de la visita puede ser menos espectacular. Mantener comunicación directa entre los dos presidentes, sostener canales técnicos y evitar que la competencia comercial o militar se convierta en una crisis. Reuters señaló antes de la reunión que ambos líderes tenían incentivos para preservar la estabilidad, aunque sin expectativas de un gran acuerdo. Ese equilibrio interesa también a mercados y países que dependen de sus cadenas de suministro.

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