Un mismo mensaje intimidatorio llegó a varios comunicadores. La FLIP pidió protección urgente y advirtió sobre el riesgo de situar a la prensa en medio de la confrontación armada.
Varios periodistas de Arauca recibieron desde el mediodía del jueves 10 de septiembre mensajes que los acusaban de ser supuestos “altoparlantes del ELN”. La intimidación incluía una advertencia explícita —“prohibido seguir ese juego o no responden”—, según confirmó la Fundación para la Libertad de Prensa.
La organización rechazó el señalamiento y alertó sobre el peligro para los comunicadores. Su pronunciamiento no identifica a los remitentes ni establece un número exacto de afectados. La acusación contra los periodistas forma parte de la amenaza; no constituye evidencia de vínculos con esa guerrilla.
Una amenaza con antecedentes
La FLIP recordó que, durante los años 2000, las amenazas de las Autodefensas y las Farc obligaron a 16 periodistas a desplazarse del departamento. Ese antecedente permite dimensionar el riesgo de una nueva campaña de intimidación. La fundación pidió que el Consejo de Seguridad previsto para el viernes 11 de septiembre priorizara la protección de los comunicadores y definiera rutas de investigación y sanción.
Se trata de una exigencia de la organización, no de medidas cuyo cumplimiento esté confirmado. El efecto de estas presiones también alcanza a los lectores y oyentes. Cuando una amenaza condiciona lo que puede contarse, las comunidades pierden información sobre su propio territorio.













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