Un reportaje del Financial Times revela que integrantes de grupos armados colombianos estarían viajando a Ucrania para aprender técnicas de combate con drones. La información enciende las alarmas de las autoridades, que advierten un rápido aumento de ataques con aeronaves no tripuladas en el país.
La guerra que durante más de tres años transformó los campos de batalla en Ucrania podría estar cambiando también la forma como se libra el conflicto armado en Colombia.
Una investigación publicada por el Financial Times sostiene que integrantes de organizaciones armadas colombianas han viajado a Ucrania para adquirir conocimientos en el manejo de drones de combate, especialmente los denominados FPV (First Person View), aeronaves de bajo costo capaces de transportar explosivos con gran precisión. Según el diario británico, algunos de esos combatientes regresarían posteriormente al país con entrenamiento y experiencia adquiridos en uno de los conflictos tecnológicamente más avanzados del mundo.
El informe cita fuentes militares, de inteligencia y de seguridad que advierten que esta transferencia de conocimientos ya estaría teniendo efectos en Colombia. Entre 2024 y 2025 las autoridades atribuyeron 264 ataques con drones a grupos armados ilegales, una cifra que evidencia un crecimiento acelerado de una modalidad que hasta hace pocos años era prácticamente inexistente.
Los analistas consideran que el uso de drones representa uno de los mayores desafíos recientes para la Fuerza Pública. Durante décadas, el Estado mantuvo una clara superioridad aérea frente a las organizaciones ilegales. Sin embargo, la aparición de drones comerciales modificados para lanzar explosivos ha reducido esa ventaja, permitiendo ataques más precisos, baratos y difíciles de detectar.
La preocupación no es nueva. Informes de la Fundación Paz y Reconciliación (PARES) ya habían advertido que los drones explosivos dejaron de ser hechos aislados para convertirse en una táctica recurrente en regiones como el Catatumbo, donde la confrontación entre grupos armados ha incorporado nuevas tecnologías de combate.
Frente a ese panorama, el Ministerio de Defensa ha endurecido los controles sobre la importación de drones y anunció inversiones para fortalecer las capacidades antidrones de las Fuerzas Militares. De acuerdo con el Financial Times, el Gobierno colombiano también estudia la implementación de nuevos sistemas de detección e interceptación para evitar que esta tecnología continúe expandiéndose entre las estructuras criminales.
Expertos en seguridad consultados por distintos medios internacionales coinciden en que la principal preocupación no es el uso del dron como herramienta, sino la experiencia táctica que algunos combatientes podrían estar adquiriendo en Ucrania. Allí se desarrolla una guerra donde los drones han revolucionado las operaciones militares y se han convertido en una de las armas más determinantes del conflicto.
Si esa experiencia termina trasladándose al conflicto colombiano, el país podría enfrentar una nueva etapa en la que la tecnología cambie profundamente la manera como operan los grupos armados ilegales y complique aún más los desafíos de seguridad en varias regiones.













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