La disputa entre las estructuras armadas de alias ‘Iván Mordisco’ y ‘Calarcá’ volvió a teñir de sangre al Guaviare. Los enfrentamientos dejaron decenas de muertos y encendieron nuevas alertas sobre el control territorial en la Amazonía colombiana.
Una nueva escalada de violencia entre facciones disidentes de las antiguas Farc dejó decenas de muertos en el departamento del Guaviare, donde estructuras al mando de alias ‘Iván Mordisco’ y alias ‘Calarcá Córdoba’ libran una guerra por corredores estratégicos, rutas ilegales y control territorial.
Los combates se registraron en zonas rurales de San José del Guaviare y municipios cercanos, según confirmaron fuentes militares, autoridades regionales y organizaciones sociales que mantienen monitoreo humanitario en la región.
La Defensoría del Pueblo, la Gobernación del Guaviare, la Fuerza Pública y organismos humanitarios activaron alertas por posibles desplazamientos, confinamientos y riesgos para comunidades campesinas e indígenas atrapadas en medio de la confrontación.
La guerra por el control
La disputa enfrenta a dos de las estructuras armadas más fuertes surgidas tras la desmovilización de las Farc. Por un lado está el bloque liderado por alias ‘Iván Mordisco’, considerado uno de los máximos jefes del Estado Mayor Central. Del otro, la estructura comandada por alias ‘Calarcá Córdoba’, quien tomó distancia de Mordisco y consolidó presencia propia en regiones del suroriente del país.
La confrontación se intensificó por el control de rutas del narcotráfico, economías ilegales, cobros extorsivos y corredores estratégicos entre Guaviare, Meta y Caquetá. “Las comunidades están viviendo una situación extremadamente grave por cuenta de los enfrentamientos entre grupos armados ilegales”, advirtió Iris Marín Ortiz, defensora del Pueblo, tras las alertas emitidas sobre la región.

Muertos y desplazamientos
Aunque las cifras exactas siguen en verificación, medios nacionales y regionales reportan decenas de personas muertas entre integrantes de las estructuras armadas. Las autoridades también investigan denuncias sobre desapariciones, reclutamiento forzado y restricciones de movilidad en varias zonas rurales.
La situación obligó a comunidades enteras a limitar desplazamientos por temor a quedar atrapadas en medio de combates o retenes ilegales. La Gobernación del Guaviare y alcaldías municipales pidieron reforzar presencia institucional y atención humanitaria urgente ante el deterioro del orden público.
El golpe a la paz total
La nueva ola de violencia representa otro golpe para la política de paz total impulsada por el Gobierno nacional.
Mientras algunas estructuras armadas mantienen diálogos o acercamientos con el Ejecutivo, otras continúan expandiendo confrontaciones territoriales y fortaleciendo economías ilegales.
Analistas consultados por distintos medios coinciden en que la fragmentación interna de las disidencias convirtió varias regiones del país en escenarios de guerra entre antiguos aliados. “El principal riesgo hoy es que las comunidades civiles están quedando en medio de disputas armadas cada vez más violentas”, señaló León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación, durante análisis recientes sobre el conflicto en el suroriente colombiano.

Una región bajo miedo
Guaviare se ha convertido en uno de los departamentos más sensibles para el conflicto armado debido a su ubicación estratégica entre la Amazonía y los Llanos Orientales.
Allí confluyen cultivos ilícitos, corredores de movilidad armada y disputas por control territorial que durante años han alimentado la violencia.La magnitud de los enfrentamientos recientes volvió a encender las alarmas nacionales sobre el deterioro de la seguridad en zonas rurales donde la presencia estatal sigue siendo limitada.













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