La ministra aseguró que su salida no obedece a diferencias con el Gobierno. Regresará a la Procuraduría General de la Nación al concluir la comisión de servicios que le permitió integrar el gabinete del presidente Gustavo Petro.
Una salida anunciada
La ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Martha Carvajalino Villegas, confirmó que presentó su renuncia y dejará oficialmente el cargo el próximo 8 de julio, poniendo fin a un año al frente de una de las carteras más estratégicas del Gobierno nacional.
La funcionaria explicó que su decisión responde al vencimiento de la comisión de servicios que le permitió ejercer como ministra, por lo que deberá reincorporarse el 9 de julio a su cargo de carrera como procuradora delegada para asuntos agropecuarios en la Procuraduría General de la Nación, al que ingresó mediante concurso de méritos en 2016.
Una salida por razones jurídicas, no políticas
En un mensaje publicado en sus redes sociales, Carvajalino agradeció la confianza del presidente Gustavo Petro y aseguró que culmina su gestión con la satisfacción del deber cumplido. También destacó que continuará vinculada al servicio público desde la carrera judicial y manifestó que seguirá trabajando por la justicia agraria, uno de los temas que ha marcado su trayectoria profesional.
Su renuncia se produce cuando resta poco más de un mes para la finalización del actual Gobierno y en medio de un proceso de ajustes dentro del gabinete ministerial. Hasta el momento, la Presidencia no ha anunciado quién asumirá el Ministerio de Agricultura durante las últimas semanas de la administración.
Un año marcado por la reforma agraria
Carvajalino llegó al Ministerio el 8 de julio de 2024, tras desempeñarse como viceministra de Desarrollo Rural. Durante su gestión lideró la implementación de la política de reforma agraria del Gobierno Petro, impulsó programas de acceso a tierras para campesinos, fortalecimiento de la producción agroalimentaria y apoyo a pequeños productores rurales. También participó en la consolidación de la jurisdicción agraria y en la estrategia gubernamental para ampliar la oferta de tierras destinadas a la economía campesina.
Su salida ocurre en un momento en el que el sector agropecuario enfrenta desafíos relacionados con productividad, acceso al crédito, comercialización, adaptación al cambio climático y ejecución de la reforma rural. El nombre de su reemplazo será uno de los últimos movimientos del gabinete antes de concluir el mandato presidencial.
















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