El 20 de julio se instalará el nuevo Congreso de la República y comenzará un periodo constitucional que se extenderá hasta 2030. Antes de la posesión presidencial, el país empezará a definir el verdadero escenario donde se aprobarán, modificarán o se hundirán las principales reformas del próximo gobierno.
El 20 de julio se instalará el nuevo Congreso de la República y comenzará un periodo constitucional que se extenderá hasta 2030. Antes de la posesión presidencial, el país empezará a definir el verdadero escenario donde se aprobarán, modificarán o se hundirán las principales reformas del próximo gobierno.
Cuando los colombianos hablan del cambio de gobierno, casi siempre piensan en el 7 de agosto, día de la posesión presidencial. Sin embargo, el verdadero remezón político comenzará mucho antes. El 20 de julio, mientras buena parte del país estará pendiente de la instalación de las sesiones del Congreso, se pondrá en marcha una nueva etapa institucional que será decisiva para el futuro de Colombia durante los próximos cuatro años.
El Capitolio recibirá a los congresistas elegidos en marzo de este año, quienes van hasta el 20 de julio de 2030. Ese día no solo cambiarán los nombres de quienes ocupan las curules, se abrirá una relación completamente distinta entre el poder Legislativo y el Ejecutivo. Allí empezará, realmente, el primer examen del presidente electo Abelardo de la Espriella.
El escenario donde realmente se define el país
Aunque muchas veces el Congreso aparece en las noticias por escándalos o discusiones políticas, su papel es mucho más trascendental de lo que suele percibirse.
Allí nacen las leyes que regulan la economía, la seguridad, la salud, la educación, la justicia, la infraestructura, el empleo, los impuestos y prácticamente todos los asuntos que terminan afectando la vida cotidiana de los colombianos. Es el encargado hacer control político para que el Gobierno respondan por su gestión y debatir públicamente las decisiones más importantes del Ejecutivo.
En términos sencillos, el presidente propone buena parte de las grandes transformaciones del país, pero es el Congreso quien decide si esas iniciativas avanzan, se modifican o simplemente nunca llegan a convertirse en realidad.
Dos cámaras, una misma misión
El Congreso colombiano está compuesto por dos corporaciones: el Senado de la República y la Cámara de Representantes.
Ambas participan en la elaboración de las leyes, ambas ejercen control político sobre el Gobierno y ambas deben aprobar la inmensa mayoría de las iniciativas que llegan al Capitolio. La principal diferencia está en la forma como son elegidas. Mientras el Senado representa al país en su conjunto mediante una circunscripción nacional, la Cámara representa directamente a los departamentos y a las circunscripciones especiales.
A partir del próximo 20 de julio, el Congreso estará integrado por 104 senadores y 189 representantes a la Cámara. En conjunto, será una de las corporaciones más diversas que ha tenido el país en los últimos años.
Ocho oportunidades para cambiar Colombia
Pocos ciudadanos saben que un Congreso no trabaja de manera continua durante cuatro años.
El periodo constitucional está dividido en cuatro legislaturas, y cada una tiene dos periodos ordinarios de sesiones. Durante las tres primeras legislaturas, el Congreso sesiona del 20 de julio al 16 de diciembre y luego del 16 de febrero al 20 de junio. En la cuarta y última legislatura, el segundo periodo comienza el 16 de marzo, debido al calendario electoral.
Los congresistas tendrán únicamente ocho periodos ordinarios para tramitar cientos de proyectos de ley, discutir reformas constitucionales, aprobar el presupuesto nacional y ejercer control sobre el Gobierno.
El primer gran desafío del nuevo presidente
El Congreso que comenzará a sesionar el próximo 20 de julio será también el primer escenario donde se medirá la capacidad política del presidente electo.
Abelardo de la Espriella encontrará un Legislativo sin mayorías absolutas y con un mapa político mucho más fragmentado que obliga a construir acuerdos permanentes. Ninguna colectividad tendrá la fuerza suficiente para imponer por sí sola su agenda, lo que convierte el diálogo y la negociación en herramientas indispensables para sacar adelante cualquier reforma.
No será un Congreso de bloques rígidos donde siempre ganen los mismos. Habrá proyectos que reunirán consensos amplios y otros que dividirán profundamente a las bancadas. El Gobierno necesitará mucho más que un buen programa de gobierno; necesitará construir confianza política, convencer a distintas fuerzas y mantener abiertas las puertas del diálogo durante todo el cuatrienio.
En una democracia, las mayorías no se decretan. Se construyen.
Lo que ocurra en el Capitolio terminará llegando a todos
Con frecuencia se piensa que las discusiones del Congreso pertenecen exclusivamente al mundo de la política. La realidad es muy distinta.
Las decisiones que allí se adopten influirán directamente en el costo de vida, los impuestos, el acceso a la salud, la calidad de la educación, las condiciones del empleo, la seguridad, las obras públicas y la manera como el Estado invierte los recursos de todos los colombianos.
Cada ley aprobada o archivada termina teniendo consecuencias que tarde o temprano llegan a los hogares, a las empresas, al campo, a las ciudades y a los municipios más apartados del país.
Por eso, entender cómo funciona el Congreso ya no es un asunto reservado para abogados o políticos. Es una necesidad para cualquier ciudadano que quiera comprender por qué algunas promesas de campaña se convierten en realidad y otras nunca pasan del discurso.
Mucho más que una ceremonia
Cada 20 de julio Colombia celebra el Día de la Independencia con desfiles, actos protocolarios y la instalación oficial del Congreso. Sin embargo, detrás de esa tradición ocurre uno de los cambios institucionales más importantes del país.
Ese día comienza una nueva etapa para la democracia colombiana.
La historia política de los próximos cuatro años comenzará a escribirse el 20 de julio. Lo que ocurra dentro del Capitolio no será un asunto exclusivo de congresistas o ministros. Tarde o temprano, terminará llegando a su casa, la vida de todos los colombianos.
Consejo Editorial inforegional.co | 8.7.26
















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