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Rubio selló en Barranquilla el regreso de Colombia a la órbita de Washington

La imagen resumió el momento político. Abelardo de la Espriella recibió con abrazos a Marco Rubio en el Batallón Paraíso de Barranquilla y el secretario de Estado habló de una “época dorada” entre Colombia y Estados Unidos, después de cuatro años de distanciamiento durante el Gobierno Petro.


La del 8 de septiembre fue la primera visita de alto nivel de Washington al nuevo Gobierno y, según los registros divulgados, la primera de un secretario de Estado estadounidense a Barranquilla. Rubio también reveló un vínculo previo con De la Espriella. Ambos habían coincidido, antes de que el colombiano llegara a la Presidencia, durante una boda en Florida.


Lo que sí firmaron


Aunque la Casa de Nariño presentó una amplia hoja de ruta bajo el nombre de “Acuerdos de Barranquilla”, solamente se firmaron dos instrumentos. Fueron suscritos por Rubio y el canciller Omar Bula, con De la Espriella como testigo.


El primero busca asegurar cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras. Ambos países deberán identificar proyectos de extracción y procesamiento durante los próximos seis meses y explorar financiación mediante préstamos, garantías, inversión, seguros y acuerdos de compra futura. También contempla estudios geológicos, reciclaje de minerales y revisión de inversiones por razones de seguridad nacional.


El segundo memorando abre una cooperación nuclear exclusivamente civil. Incluye formación técnica, regulación, investigación, medicina nuclear y la eventual evaluación de reactores avanzados o modulares pequeños, bajo las salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica.


Son memorandos de entendimiento, no contratos de explotación ni tratados que entreguen automáticamente los minerales colombianos a Estados Unidos. Tampoco comprometen todavía inversiones específicas.


Seguridad sin tropas


De la Espriella presentó el Plan Patriota Siglo XXI y pidió apoyo para modernizar aviones, helicópteros, radares, drones, sistemas antidrones, inteligencia, ciberdefensa y fuerzas especiales. También anunció fumigaciones de cultivos de coca, destrucción de laboratorios y persecución de las finanzas criminales.


Rubio confirmó disposición para aportar equipos, inteligencia y entrenamiento, pero no anunció montos, cronogramas ni material específico. Aclaró que Colombia no solicitó soldados estadounidenses para enfrentar directamente a los grupos armados.
El país también formalizó su participación en el Escudo de las Américas, la coalición impulsada por Donald Trump contra carteles y organizaciones transnacionales, cuya sede colombiana funcionará en Medellín. Venezuela estuvo presente en las conversaciones por el narcotráfico, el contrabando, la migración, el ELN y la seguridad de los más de 2.000 kilómetros de frontera.


Los anuncios pendientes


Estados Unidos ha entregado US$26,5 millones para atender la emergencia causada por el terremoto, según el Gobierno colombiano. Sin embargo, la visita no produjo una nueva cifra para reconstruir viviendas, hospitales, colegios, carreteras y servicios públicos. De la Espriella propuso buscar recursos de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional y del sector privado, pero esa financiación deberá negociarse proyecto por proyecto.


Tampoco hubo una respuesta favorable a la solicitud de suspender el arancel estadounidense del 12,5 % sobre productos colombianos. Rubio evitó comprometerse con la reapertura del consulado de Estados Unidos en Barranquilla, cerrado hace más de tres décadas, aunque afirmó que no se opone a estudiar la propuesta.


El verdadero alcance


La reunión sí confirmó un profundo giro diplomático. Colombia ofreció convertirse en el principal aliado de seguridad de Washington en el hemisferio, mientras Estados Unidos encontró un socio para contener el narcotráfico y reducir la dependencia de China en minerales estratégicos.


Pero la fotografía avanzó más rápido que los resultados. Reconstrucción, comercio y modernización militar siguen siendo promesas; los dos únicos documentos firmados no son vinculantes. El valor real de los llamados Acuerdos de Barranquilla se medirá en inversiones, equipos y proyectos ejecutados, no en el entusiasmo de la declaración conjunta.


Rubio cerró la jornada con una cena privada ofrecida por De la Espriella y continuó su gira hacia Ecuador y Perú. Barranquilla dejó sellada la reconciliación política. La negociación práctica apenas comienza.

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