El conglomerado colombiano aseguró el acceso al Bloque Bare mediante un contrato con PDVSA. GeoPark financiará y operará el campo, mientras el Grupo Gilinski se convertirá en su accionista controlante.
El Grupo Gilinski y la petrolera GeoPark firmaron con PDVSA un contrato de participación productiva para desarrollar durante 25 años el Bloque Bare, un campo de crudo pesado ubicado en la Faja Petrolífera del Orinoco. El acuerdo fue suscrito el 4 de septiembre en Caracas por Jaime Gilinski, el vicepresidente ejecutivo de PDVSA, Jovanny Martínez, y representantes de GeoPark, durante un acto encabezado por la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Aunque el anuncio ha sido presentado como una operación directa de Gilinski, el vehículo firmante es Beta Resources C.A., empresa vinculada al conglomerado, mientras GeoPark asumirá la operación técnica y el ciento por ciento de las inversiones de capital. A cambio, la petrolera tendrá una participación económica neta del 65 % y podrá comercializar directamente su parte de la producción.
Un campo con 1.100 pozos
Bare no es un proyecto de exploración desde cero. Se trata de un campo maduro con infraestructura instalada, cerca de 1.100 pozos y una producción actual aproximada de 11.000 barriles diarios. Según las proyecciones de GeoPark, el bloque contiene unos 15.700 millones de barriles de petróleo original en sitio y ha producido históricamente más de 700 millones.
Con nuevas inversiones y recuperación de infraestructura, la compañía calcula que podría alcanzar entre 85.000 y 95.000 barriles diarios. Esas cifras son estimaciones empresariales y dependerán del desempeño del campo y de las condiciones regulatorias.
Gilinski controlará GeoPark
La operación también modifica el mapa accionario de la petrolera. GeoPark adquirirá el activo mediante la emisión de 42,1 millones de acciones a favor del Grupo Gilinski, a un precio de 12,22 dólares por título. Cuando se complete la transacción, el conglomerado colombiano controlaría inicialmente el 56,3 % de GeoPark y podría llegar al 58,4 %. También deberá lanzar una oferta pública de adquisición por hasta 100 millones de dólares para los accionistas que quieran vender.
De esta manera, Gilinski no solo entra al negocio petrolero venezolano. También se convierte en el controlador de una compañía con operaciones en Colombia y Argentina.
Aún faltan autorizaciones
El contrato tiene una vigencia prevista de 25 años, pero su ejecución todavía está sujeta a permisos regulatorios y verificaciones relacionadas con el régimen internacional de sanciones. GeoPark estima que ese proceso podría tardar hasta 120 días. La apuesta ofrece un enorme potencial productivo, pero también expone a la compañía a riesgos políticos, jurídicos y operativos propios de Venezuela.
El acuerdo se suma a la reapertura petrolera que Caracas impulsa con empresas extranjeras, en medio de su intento por recuperar una industria deteriorada durante años. Para Gilinski, es una inversión pensada en décadas. Para Venezuela, representa capital privado y conocimiento técnico. El resultado dependerá de que las promesas de producción sobrevivan a las sanciones, las autorizaciones y la incertidumbre institucional.

















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