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Exitosa Feria del Café en Tame, que ya suma 250 hectáreas de café

La quinta Feria del Café ya terminó, pero dejó una cifra más importante que la agenda del evento. Cerca de 100 familias están vinculadas a una cadena que intenta convertir calidad, origen y transformación en mejores mercados.


La quinta Feria del Café “Café con Aroma de Paz” se realizó esta semana en Tame como vitrina para una actividad que todavía es pequeña frente a otros renglones agropecuarios del municipio, pero que ya reúne cerca de 100 familias y unas 250 hectáreas cultivadas en el piedemonte araucano.


El dato muestra que el café dejó de ser una producción aislada. Los cultivos aparecen en veredas como Angosturas, Garcitas, Altamira, Alto Cravo, San Antonio río Tame, Tocoragua, La Reforma, Alto Purare, El Pesebre, La Cabuya y Sábanas de la Vieja. Al menos 30 productores cuentan con cédula cafetera, según los reportes sectoriales divulgados durante 2026.


Del cultivo al mercado


La cédula cafetera no es solo un documento de identificación. Para obtenerla, la Federación Nacional de Cafeteros exige estar registrado en el Sistema de Información Cafetera, contar con al menos media hectárea sembrada y 1.500 árboles de café, además de acreditar el vínculo con el predio. El documento permite también recibir pagos por venta de café y acceder a determinados programas del gremio.


Ese dato permite dimensionar mejor el proceso en Tame. Treinta productores ya cumplen las condiciones para estar formalmente incorporados a la institucionalidad cafetera, mientras una base mucho mayor de familias participa en una cadena que aún está consolidándose.


La comercialización tampoco comienza desde cero. La Cooperativa de Caficultores de Támara, en Casanare, señala que su zona de compra se extiende por el piedemonte llanero desde Monterrey hasta Tame, una conexión que ya incorpora al municipio a circuitos cafeteros vecinos.


una feria exitosa


La quinta edición no debe contarse como un evento próximo. La feria ya se realizó y su importancia está ahora en lo que pueda quedar después de los estands, las muestras y la promoción.


El antecedente inmediato fue la cuarta edición, celebrada en noviembre de 2025 junto con las ferias de cacao y apicultura. Aquella programación incluyó cata comentada, expositores locales y regionales, espacios de comercialización y productores transformadores.


El salto que necesita ahora la cadena cafetera tameña está fuera de la feria. Producir café no garantiza por sí solo mejores ingresos. Se requieren calidad constante, manejo de poscosecha, transformación, marcas capaces de competir, compradores estables y suficiente volumen para responder cuando aparezcan oportunidades comerciales.


Café y turismo rural


Hay además otra posibilidad en construcción. Durante 2026, instituciones del sector exploraron el potencial de la caficultura tameña para integrarse con turismo rural y comunitario, aprovechando las fincas, el paisaje del piedemonte y los procesos productivos como parte de una experiencia para visitantes.


La quinta feria dejó entonces una fotografía más amplia que la del evento mismo. Tame tiene alrededor de 250 hectáreas sembradas, cerca de 100 familias vinculadas y productores que ya empiezan a conectarse con la estructura comercial del café colombiano.


La pregunta que queda después de la feria es más exigente que organizar una sexta edición: cuánto de ese crecimiento podrá convertirse en ventas sostenidas y mayores ingresos para las familias cafeteras del municipio.

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