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Ataque por la espalda a un policía en un CAI termina con el agresor muerto y abre nuevos interrogantes

Una cámara registró el momento en que Michael Felipe Santos atacó con un cuchillo al subintendente Roben Ricardo Ramírez en el CAI Galán, en Bogotá. El policía respondió con su arma y el joven murió. Su familia asegura que tenía esquizofrenia y pide investigar también las circunstancias del disparo.

El video dura apenas unos segundos, pero muestra la violencia del ataque. El subintendente Roben Ricardo Ramírez se encontraba frente a un computador en el CAI Galán, en la localidad de Puente Aranda, cuando un hombre entró por detrás y lanzó directamente hacia su cuello lo que parece ser un cuchillo.


El ataque ocurrió hacia la 1:00 de la tarde del miércoles 19 de agosto. Las imágenes muestran al uniformado intentando contener al agresor y un forcejeo que termina desplazándose hacia la parte exterior del puesto policial. Ramírez sufrió heridas en la cabeza y un antebrazo y fue trasladado al Hospital Central de la Policía. Los reportes posteriores indican que se encontraba fuera de peligro.


Fuera del CAI ocurrió la segunda parte de la historia. El policía utilizó su arma de dotación y Michael Felipe Santos, de 25 años, murió tras recibir el disparo. La cámara divulgada públicamente permite observar la agresión inicial y parte del forcejeo, pero no registra completamente el momento final en el que se produjo el disparo.


La Policía habla de legítima defensa, pero el caso debe investigarse


El comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, brigadier general Giovanni Cristancho, sostuvo que el uniformado utilizó su arma para proteger su vida y presentó la actuación como una reacción en legítima defensa. Esa es, por ahora, la posición institucional de la Policía. Determinar jurídicamente si el uso de la fuerza fue necesario y proporcional corresponde a la investigación que deberá reconstruir lo ocurrido una vez los dos hombres salieron del CAI.


La familia de Santos plantea precisamente esa discusión. Su madre cuestiona que el joven haya terminado muerto y considera que pudo ser reducido o capturado una vez salió del puesto policial.


La condición de salud mental agrega contexto, pero no explica por sí sola el ataque


Familiares aseguran que Santos había sido diagnosticado con esquizofrenia y recibía medicamentos. También sostienen que era conocido en el sector y había tenido intervenciones previas de las autoridades. Hasta ahora no se ha divulgado una historia clínica ni un pronunciamiento de una autoridad sanitaria que permita verificar independientemente ese diagnóstico.

Y aun si se confirma, no puede concluirse que la esquizofrenia haya causado el ataque. La familia agregó otro antecedente delicado. Asegura que días antes Santos había sido llevado a un Centro de Protección y que allí habría sufrido un abuso sexual. Esa denuncia tampoco ha sido confirmada por las autoridades ni puede establecerse, con la información disponible, que explique lo ocurrido posteriormente.


El video despeja una parte de la historia. Santos atacó sorpresivamente al policía y puso en riesgo su vida.
Pero quedan otras preguntas que las imágenes no responden. Qué ocurrió exactamente fuera del CAI, en qué momento se produjo el disparo, si la amenaza continuaba y qué antecedentes existían entre Santos y las autoridades. La investigación tendrá que reconstruir esos últimos segundos.

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