Cientos de personas amanecieron en unas 100 tiendas de campaña en el centro de Madrid. La protesta nació tras el desahucio de Maricarmen, de 87 años, y presiona al Gobierno antes de un nuevo decreto de vivienda.
La Puerta del Sol de Madrid volvió a convertirse este fin de semana en un campamento de protesta. Cientos de personas pasaron la noche del sábado al domingo en alrededor de 100 tiendas de campaña para exigir medidas frente a la crisis de vivienda, después de una manifestación convocada tras el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años que llevaba más de siete décadas viviendo en el mismo piso.
Una marcha con dos cifras
La movilización del sábado recorrió el centro de Madrid antes de desembocar en la acampada. La Delegación del Gobierno calculó unas 25.000 personas en la marcha, mientras los organizadores elevaron su estimación a 300.000. La diferencia entre ambas cifras es enorme y debe mantenerse atribuida: no existe un conteo único aceptado por las partes.
Durante la madrugada, la Delegación estimó alrededor de 500 personas permaneciendo en Sol. La protesta transcurrió sin incidentes relevantes reportados y retomó una imagen con fuerte carga histórica para España: tiendas instaladas en la plaza que fue epicentro del movimiento 15M en 2011. Esta vez, la reivindicación central es vivienda.
El caso que encendió la protesta
Maricarmen fue desalojada el 23 de septiembre del piso en el que había vivido 71 años. El caso se convirtió en símbolo del conflicto entre alquileres de larga duración, cambios de propiedad y precios actuales del mercado. La mujer terminó hospitalizada después del desalojo y su situación aceleró la presión política sobre el Gobierno central.
El Sindicato de Inquilinas impulsa el denominado decreto Maricarmen, una propuesta que reclama cuatro medidas: contratos de alquiler indefinidos, suspensión de desahucios cuando no exista alternativa habitacional, acciones contra contratos considerados fraudulentos y congelación de precios de alquiler.
La presión llega al Gobierno
El Ejecutivo español trabaja en un real decreto-ley de vivienda que podría llegar al Consejo de Ministros este martes. Dentro de la coalición existen negociaciones sobre el alcance de las medidas y, en el Congreso, el Gobierno necesita construir apoyos para que cualquier decreto sobreviva a su posterior convalidación.
La acampada no resuelve por sí sola la crisis habitacional española, pero sí cambió el calendario político. Un desahucio individual terminó activando una movilización masiva, una ocupación simbólica del centro de Madrid y una negociación urgente sobre alquileres y desalojos.

















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