Un reportaje relaciona apoyos religiosos y operadores digitales con la campaña presidencial. Los registros estadounidenses sí confirman un contrato de comunicación pagado por Israel, pero no demuestran que ese dinero financiara la elección colombiana.
Una investigación difundida el 23 de octubre por Caracol Radio, basada en un reportaje del medio británico Middle East Eye, relaciona a sectores evangélicos favorables a Israel con el ascenso político de Abelardo de la Espriella y con un ecosistema internacional de campañas digitales. La publicación abre una pregunta relevante: ¿hubo apoyo político transnacional y quién pagó por la estrategia que llegó a los electores colombianos?
Hay hechos verificables y otros que siguen siendo hipótesis. La Cancillería colombiana confirma que las relaciones diplomáticas con Israel se restablecieron el 11 de agosto de 2026. Además, el Gobierno reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán y, en septiembre, retiró su intervención ante la Corte Internacional de Justicia en el caso promovido por Sudáfrica sobre Gaza.
Una promesa en campaña
Según la reconstrucción periodística, el pastor Raúl Rubio, vinculado en Colombia al Jewish National Fund, habría promovido entre creyentes y simpatizantes judíos la expectativa de que una victoria de De la Espriella restablecería las relaciones con Israel. También está documentado que el entonces candidato se reunió en noviembre de 2025 con el canciller israelí Gideon Sa’ar y anunció públicamente su intención de trasladar la embajada a Jerusalén.
Esos elementos permiten establecer afinidades políticas y compromisos expuestos durante la campaña. Por sí solos no prueban aportes prohibidos, coordinación financiera ni intervención directa de un gobierno extranjero en la elección.
Los contratos que sí aparecen
En Estados Unidos, la empresa Clock Tower X figura en el registro federal de agentes extranjeros, FARA, con el número 7649 y como prestadora de servicios vinculados al Estado de Israel mediante Havas Media Germany. El registro público documenta materiales y modificaciones contractuales. Una investigación de The Guardian reportó pagos por US$15 millones entre octubre de 2025 y marzo de 2026 para actividades de comunicación orientadas al público estadounidense.
Esa documentación confirma una relación contractual con Israel, no que los US$15 millones se destinaran a la campaña de De la Espriella. Caracol menciona conexiones entre asesores digitales Brad Parscale y Fernando Cerimedo; sin embargo, la propia campaña colombiana ha negado la participación de Cerimedo. Otras reconstrucciones señalan que la referencia directa a su trabajo electoral aparece asociada a Honduras, por lo que trasladar automáticamente ese vínculo a Colombia excedería la prueba disponible.
La pregunta sigue siendo financiera
La línea de investigación pendiente es concreta: contratos de asesoría a la campaña colombiana, pagos, beneficiarios finales y eventuales servicios prestados sin facturación directa al comité electoral. Sin esos documentos, sería incorrecto afirmar que Israel financió la campaña o que la firma registrada en Estados Unidos intervino en ella.
El debate merece escrutinio por las decisiones de política exterior posteriores a la elección. Pero la coincidencia entre promesas de campaña y actos de Gobierno demuestra continuidad política, no por sí misma una contraprestación ilegal.
















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