Advertisement

«No pasó nada» dijo Lara y horas después De la Espriella lo sacó del Gobierno

El fracaso del trámite presupuestal, los desencuentros con el Congreso y sus diferencias ideológicas con sectores del oficialismo precipitaron el relevo. Alejandro Ordóñez asumirá el Ministerio del Interior.

Rodrigo Lara Restrepo salió del Ministerio del Interior después de apenas dos meses y medio en el Gobierno de Abelardo de la Espriella. El presidente anunció su reemplazo por Alejandro Ordóñez Maldonado la noche del miércoles 21 de octubre, horas después de que el ministro minimizara el fracaso legislativo del Presupuesto General de la Nación para 2027.


La decisión cerró una semana de controversias que expusieron las dificultades del Gobierno para manejar sus relaciones con el Congreso y las diferencias entre el liberalismo político de Lara y los sectores más conservadores del Ejecutivo. El mandatario agradeció públicamente los servicios del ministro saliente y anunció la llegada de Ordóñez, exprocurador general y hasta ahora embajador de Colombia ante la Organización de los Estados Americanos.

Aunque De la Espriella no explicó las razones del relevo, la coincidencia con el fracaso presupuestal y los antecedentes de tensión política permiten interpretar su salida como el resultado de una acumulación de desaciertos, desacuerdos y pérdida de confianza.


El presupuesto precipitó su caída


El episodio más reciente ocurrió durante la aprobación del Presupuesto General de la Nación para 2027, por $634,9 billones.
Después de una extensa jornada de negociaciones, el Gobierno celebró que Senado y Cámara hubieran respaldado el proyecto en la madrugada del martes 20 de octubre. La victoria duró pocas horas.


Una diferencia en el artículo 65 entre los textos aprobados por ambas corporaciones impidió completar correctamente el trámite legislativo antes del vencimiento del plazo legal. El Ejecutivo anunció entonces que expediría el presupuesto por decreto, tomando como referencia el texto aprobado en primer debate por las comisiones económicas. La decisión dejó por fuera modificaciones y asignaciones acordadas posteriormente.


Lara, encargado de las relaciones políticas del Gobierno con el Congreso, intentó restarle gravedad al episodio.
«En el fondo y en términos prácticos no pasó nada», declaró el miércoles.También sostuvo que su responsabilidad consistía en garantizar los votos y la presencia de las bancadas, mientras que la conducción técnica del proyecto correspondía al Ministerio de Hacienda.


La explicación provocó cuestionamientos por la manera como el ministro abordó un error que frustró la aprobación legislativa definitiva de la principal herramienta financiera del Estado.


Horas después, perdió el cargo.


Bernardo Jaramillo y la diferencia ideológica


El desgaste de Lara también tuvo un componente político e ideológico.


El martes 20 de octubre se conoció un video en el que el entonces ministro conversaba con el representante José Luis Bohórquez, del Pacto Histórico, sobre el retiro de varias piezas del Museo Nacional. Entre los objetos retirados estaba un afiche de la campaña presidencial de Bernardo Jaramillo Ossa, dirigente de la Unión Patriótica asesinado en 1990. Durante la conversación, Bohórquez cuestionó el retiro de la pieza y recordó la trayectoria política del dirigente.


Lara respondió con una frase breve.


«Sí, fue un gran hombre».


El pronunciamiento, coherente con su identificación pública como liberal y demócrata, adquirió relevancia por el ambiente de confrontación ideológica alrededor de las decisiones culturales del Gobierno. Según fuentes cercanas al Ejecutivo, el comentario habría generado malestar en algunos sectores del oficialismo, que ya expresaban reparos frente a las posiciones políticas del ministro.


Ese episodio permite observar una diferencia más profunda. Lara había construido una trayectoria asociada al liberalismo, al debate democrático y a la defensa de las instituciones, mientras que el Gobierno de De la Espriella ha reforzado una agenda conservadora en asuntos políticos, sociales y culturales.El reconocimiento a Jaramillo constituyó un punto de fricción reportado dentro de esa relación, aunque no existe una declaración presidencial que lo identifique como motivo de la destitución.


Los tropiezos venían acumulándose


El presupuesto fue el último capítulo de una gestión que ya enfrentaba dificultades.


Lara había recibido críticas por la demora en el avance de proyectos prioritarios del Ejecutivo, los desencuentros con diferentes bancadas y los resultados de algunas negociaciones legislativas. Uno de los primeros reveses ocurrió durante la elección de la presidencia del Senado, cuando el Gobierno respaldó a Alfredo Deluque, pero terminó imponiéndose Honorio Henríquez, del Centro Democrático.


También se registraron tensiones durante las negociaciones para la elección de magistrados del Consejo Nacional Electoral y en el manejo de las relaciones con los partidos tradicionales. La crisis reciente con congresistas liberales, que afectó temporalmente el cuórum durante la discusión presupuestal, añadió dificultades a una cartera cuya principal función política es construir acuerdos entre el Gobierno y el Legislativo.


Ordóñez marca un giro conservador


El reemplazo también tiene un significado político.


Alejandro Ordóñez es una de las figuras más representativas del conservadurismo colombiano. Fue procurador general de la Nación entre 2009 y 2016 y ha defendido posiciones tradicionales frente al aborto, la eutanasia y otros asuntos sociales.
Su nombramiento puede interpretarse como un fortalecimiento del sector ideológicamente más conservador del Gobierno y una modificación en la estrategia de interlocución política.


Ordóñez recibirá una agenda legislativa exigente, que incluye la ley de sometimiento a organizaciones criminales, reformas institucionales y las próximas discusiones económicas. El contraste entre los dos funcionarios resume parte del significado del relevo. Sale un exsenador de trayectoria liberal, con experiencia en las dinámicas del Congreso, y llega un exprocurador identificado con posiciones conservadoras más cercanas a la orientación ideológica del presidente.


La salida de Lara constituye el segundo cambio ministerial del Gobierno De la Espriella en menos de tres meses. El error presupuestal precipitó una crisis política que terminó con su destitución. Los antecedentes de desencuentros legislativos y las diferencias ideológicas ayudan a explicar el desgaste previo. Con Ordóñez, el presidente apuesta por una mayor afinidad política dentro de su gabinete.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *