La opositora volvió el domingo tras casi diez meses fuera de Venezuela. Su retorno presiona por elecciones mientras Washington dialoga con otros actores.
María Corina Machado regresó a Venezuela el domingo 25 de octubre después de casi diez meses fuera del país. La líder de Vente Venezuela reapareció en el estado Lara y se desplazó hacia Caracas acompañada por concentraciones de seguidores que pidieron elecciones y cambios institucionales.
Su llegada se produce en un momento político distinto del que dejó al salir del país en diciembre de 2025. Delcy Rodríguez continúa al frente del Gobierno interino y Estados Unidos mantiene conversaciones con su administración y otros sectores opositores sobre el proceso de transición.
Sin asiento en las negociaciones
Machado ha criticado que su movimiento permanezca excluido de las conversaciones oficiales. La dirigencia opositora reclama un cronograma electoral, garantías para la participación política y condiciones de seguridad. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Venezuela necesita renovar instituciones como el sistema judicial y el órgano electoral antes de realizar elecciones libres.
El regreso de Machado estuvo rodeado de reservas de seguridad. Dirigentes cercanos señalaron que se adoptaron precauciones para el desplazamiento y evitaron explicar públicamente la ruta. La dirigente había intentado regresar en varias ocasiones y utilizó mensajes en redes para anunciar que se encontraba nuevamente con sus simpatizantes.
El desafío electoral
La presencia física de la líder fortalece su capacidad para convocar actos políticos, pero no resuelve por sí misma su participación en la negociación. Tampoco se ha publicado una fecha definitiva de votación.
El retorno coloca simultáneamente presión sobre el Gobierno encargado, los interlocutores opositores y Washington, cuyos intereses de estabilidad y transición no siempre coinciden con los plazos que demanda Machado.













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