Jaime Andrés Beltrán admite que estuvo con su familia en Santa Marta mientras el país seguía atendiendo las consecuencias del terremoto. El ministro niega haber abandonado sus funciones, pero enfrenta pedidos de renuncia, una moción de censura y el incómodo contraste con lo que él mismo exigía a otros funcionarios durante la pandemia.
Diez días después de posesionarse y apenas una semana después del terremoto que cambió las prioridades del país, el ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, quedó en el centro de la primera gran controversia del nuevo gabinete. Fotografías y videos difundidos durante el fin de semana lo mostraron junto a su esposa en Santa Marta. Distintas versiones periodísticas señalan que había viajado para asistir a una boda.
El propio funcionario confirmó su presencia en la ciudad, aunque rechazó que estuviera de vacaciones y aseguró que solamente compartió unas horas con su familia antes de continuar trabajando. La discusión no sería igual si se tratara de cualquier semana. Cuando aparecieron las imágenes, el país contabilizaba 26.392 viviendas destruidas, 127.608 averiadas y 197 edificios colapsados por el terremoto. Vivienda es precisamente una de las carteras que tendrá mayor responsabilidad durante la reconstrucción.
Lo que hizo el ministro antes de viajar
Hay un elemento necesario para dimensionar el episodio sin deformarlo. Beltrán sí había participado en la respuesta institucional durante los días anteriores. Recorrió territorios afectados y el viernes 14 de agosto presentó, junto con otros actores del Gobierno y del sector constructor, las primeras líneas del Plan Milagro de Reconstrucción.
La estrategia contempla subsidios de arrendamiento, evaluación técnica de viviendas, reparación de casas recuperables, nuevas soluciones habitacionales y participación de empresas, cajas de compensación y entidades financieras. Por tanto, con la información pública disponible no puede afirmarse que el ministro simplemente abandonó la emergencia o que dejó de cumplir todas sus funciones. La controversia está en otro lugar. En el criterio utilizado para ausentarse físicamente durante uno de los momentos más delicados de la crisis y en la señal política que produjo esa decisión.
Su explicación no apagó el incendio
Beltrán respondió que no estaba de vacaciones. “Quise compartir unas horas con mi esposa y mis hijos, a los que hace varios días no veía”, explicó. También reivindicó su condición de padre y esposo y sostuvo que seguirá siendo ministro mientras mantiene sus responsabilidades familiares. La explicación es legítima desde el ámbito personal, pero políticamente no terminó de resolver el cuestionamiento.
El problema para Beltrán es que el Ministerio que dirige tiene justamente en este momento una responsabilidad extraordinaria sobre miles de familias que perdieron su propia casa. Además, reapareció una declaración suya de enero de 2021. Entonces criticó al alcalde de Bucaramanga, Juan Carlos Cárdenas, por tomarse unos días durante la pandemia y sostuvo que el compromiso de un gobernante en medio de una emergencia “nunca puede irse de vacaciones”. El contraste no demuestra una falta legal, pero sí plantea una pregunta de coherencia política difícil de esquivar.
Las críticas no vienen solamente de la oposición
Los pedidos de explicaciones cruzaron las fronteras ideológicas. Desde sectores de izquierda, Jennifer Pedraza y otros dirigentes pidieron su salida. Pero también hubo cuestionamientos desde la derecha y desde sectores cercanos al Gobierno. El senador Andrés Forero consideró que permanecer en el cargo tras el episodio puede generar un desgaste innecesario para el presidente, mientras dirigentes vinculados a Salvación Nacional también cuestionaron la desconexión que transmitieron las imágenes frente a las familias damnificadas.
En la Cámara de Representantes ya fue radicada una proposición de moción de censura, respaldada entre otros por Alejandro Toro, Laura Daniela Beltrán, Laura Isabel Vera, Paola Quiñones, Erick Velasco y María Fernanda Carrascal. Sus promotores quieren que el ministro explique su agenda y el cumplimiento de sus responsabilidades durante la emergencia. La Constitución permite una moción de censura contra un ministro por asuntos relacionados con las funciones propias de su cargo. Que haya sido solicitada no significa que Beltrán esté destituido ni que vaya a estarlo. Para prosperar debe surtir el procedimiento constitucional y alcanzar la mayoría requerida.
¿Es suficiente para exigir una renuncia?
Hasta ahora no existe nada que permita afirmar que el viaje constituya por sí mismo una infracción disciplinaria, un delito o un incumplimiento jurídico demostrado. La discusión sobre su permanencia es esencialmente política. Quienes piden su renuncia sostienen que un ministro encargado de dirigir una de las áreas más críticas de la reconstrucción debía permanecer completamente concentrado en la emergencia. Beltrán responde que continuó trabajando, que llevaba varios días recorriendo las zonas afectadas y que unas horas con su familia no significaron abandonar sus responsabilidades.
El presidente Abelardo de la Espriella ya envió una señal sobre cuál de las dos interpretaciones considera más relevante. En su alocución del lunes por la noche no apartó a Beltrán sino que le encargó directamente liderar el Plan Milagro de Reconstrucción, una tarea asociada a daños físicos que el propio Gobierno estima preliminarmente cercanos a $30 billones.
Ese respaldo tampoco cierra el debate.
El asunto ya no consiste únicamente en establecer si el ministro trabajó antes y después de su viaje. El Congreso tendrá que determinar si hubo incumplimiento de sus funciones. Y políticamente quedará una pregunta más difícil de responder.
En una emergencia nacional, ¿hasta dónde llega el derecho de un alto funcionario a desconectarse unas horas y desde qué punto comienza la obligación de permanecer disponible cuando precisamente su cartera tiene en sus manos la reconstrucción de los hogares que miles de colombianos acaban de perder?













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