Una semana después del sismo de magnitud 7,4, Colombia empieza a conocer la verdadera dimensión de la tragedia. Hay 4.187 heridos, 143 desaparecidos en el balance consolidado de la UNGRD, casi 27.000 viviendas destruidas y daños que alcanzan a 15 departamentos. Las cifras todavía pueden cambiar.
El terremoto duró minutos. Medir lo que dejó tomará meses. El balance presentado la noche del lunes 17 de agosto dibuja por primera vez una radiografía suficientemente amplia del desastre que golpeó a Colombia una semana atrás. 289 personas han muerto, 4.187 resultaron heridas y 143 permanecen desaparecidas, según el último consolidado de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres citado oficialmente por Presidencia.
La tragedia ya registra afectaciones en 450 municipios de 15 departamentos y 120.328 familias. Hay 26.945 viviendas destruidas y otras 127.557 averiadas, además de daños en 285 centros de salud y más de 2.838 establecimientos educativos.
Detrás de esos números aparece ahora otro capaz de dimensionar materialmente la catástrofe. $30 billones.
Esa es la primera estimación presentada por el Gobierno sobre las pérdidas físicas directas provocadas por el terremoto. Pero el dato necesita una precisión fundamental. No es todavía el costo definitivo de reconstruir Colombia ni representa todas las pérdidas económicas ocasionadas por la tragedia. Se trata de un modelo preliminar elaborado por una firma privada sobre los daños en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas.
$24,5 billones quedaron entre paredes, casas y edificios
De los cerca de $30 billones calculados, aproximadamente $24,5 billones corresponden a edificaciones y $5,5 billones a infraestructura. El valor deberá modificarse conforme avancen los censos, inspecciones y evaluaciones estructurales.
La magnitud del daño habitacional explica buena parte de esa factura. Sumadas las viviendas destruidas y averiadas, más de 154.000 casas presentan algún nivel de afectación.
Y todavía falta calcular completamente lo ocurrido con carreteras, puentes, acueductos, hospitales, colegios, establecimientos comerciales, actividades productivas y los ingresos que miles de familias dejaron de percibir. El cálculo de $30 billones, por tanto, es una primera fotografía del daño físico, no la cuenta final.
Valle y Risaralda concentran la tragedia humana
El epicentro estuvo en San José del Palmar, Chocó, donde el Servicio Geológico Colombiano registró el 10 de agosto un terremoto de magnitud 7,4 y 103 kilómetros de profundidad, el evento de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI.
Pero el mayor número de víctimas terminó concentrándose más al oriente.
Valle del Cauca registra 163 fallecidos, 2.672 heridos y 80 desaparecidos. Risaralda suma 104 muertos, 565 heridos y 61 personas sin localizar. Entre ambos departamentos acumulan 267 de las 289 muertes incluidas en el último balance nacional. Chocó plantea un problema diferente. Aunque el valor absoluto de sus pérdidas sería menor que el de otros territorios, el Gobierno reconoce que proporcionalmente es el departamento más afectado, una diferencia importante en una región que ya tenía profundas brechas de infraestructura y conectividad antes del terremoto.
Ni siquiera los desaparecidos caben todavía en una sola cifra
Hay un dato que exige especial cuidado. La UNGRD reporta 143 personas desaparecidas dentro de su balance consolidado. Sin embargo, Medicina Legal informó el 17 de agosto que había recibido 348 reportes de personas desaparecidas relacionadas con el terremoto. Las dos cifras no deben mezclarse ni escoger simplemente la más alta. La UNGRD ha explicado que viene contrastando reportes iniciales, muchos de ellos verbales, con registros de Fiscalía, Medicina Legal y organismos de socorro para eliminar duplicidades y depurar los consolidados. Por eso los balances han aumentado y disminuido durante la emergencia.
Medicina Legal, por su parte, contabiliza los reportes recibidos dentro de su propio sistema de búsqueda. Esa diferencia revela algo que las cifras generales pueden ocultar. Una semana después todavía hay familias que buscan respuestas y registros institucionales que siguen cruzándose para determinar exactamente quién falta.
450 municipios y una cuenta todavía abierta
El Decreto 1171 del 11 de agosto declaró la situación de desastre nacional después de que las primeras evaluaciones confirmaran daños graves en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Antioquia, Quindío y otros territorios. En aquellos primeros reportes apenas comenzaba a dimensionarse una emergencia que después alcanzaría 450 municipios.
La fotografía de hoy es mucho más grave que la de aquella mañana. 289 muertos. 4.187 heridos. 143 desaparecidos en el consolidado de la UNGRD. 450 municipios afectados. Casi 27.000 viviendas destruidas. Más de 127.000 averiadas. Y una primera factura física cercana a $30 billones. Todas son cifras preliminares.
La última todavía no podrá escribirse mientras continúen apareciendo nombres en los registros de desaparecidos, familias sin vivienda en los censos y daños que aún no han logrado ser evaluados en municipios, corregimientos y veredas.
El terremoto terminó hace ocho días. Su verdadero balance todavía se está escribiendo.













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