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Golpe al multicrimen con 46 capturas y pone contra las cuerdas a cinco estructuras en Medellín

La ofensiva dejó capturados a cabecillas, coordinadores e integrantes de redes señaladas de homicidio, extorsión, secuestro y narcotráfico. Las autoridades hablan de uno de los operativos más fuertes de las últimas semanas en Medellín y el Valle de Aburrá.

Una ofensiva judicial articulada entre la Alcaldía de Medellín, la Policía Nacional y la Fiscalía General dejó 46 capturas de alto impacto contra estructuras criminales que venían operando en distintos sectores de Medellín y el Valle de Aburrá.

Los procedimientos se desarrollaron durante la última semana mediante más de 64 diligencias de registro y allanamiento, dirigidas contra redes señaladas de homicidios, extorsiones, secuestros, tráfico de estupefacientes y concierto para delinquir. Entre los capturados hay un cabecilla principal, un cabecilla de segundo nivel, ocho coordinadores y 36 presuntos integrantes de organizaciones delincuenciales.

Las estructuras golpeadas

Las autoridades informaron que la ofensiva afectó directamente a estructuras como Los Chivos, Caicedo, Robledo, La Terraza y San Pablo, grupos que han sido vinculados con economías ilegales, control territorial y delitos de alto impacto en la ciudad.
El golpe no se concentró en una sola zona. La estrategia buscó afectar diferentes eslabones de las redes criminales, desde cabecillas y coordinadores hasta integrantes encargados de acciones operativas en los barrios.

Uno de los más buscados

Entre las capturas destacadas aparece la de Kevin David Navarro Contreras, de 32 años, quien figuraba en el cartel de los más buscados por violencia intrafamiliar agravada. De acuerdo con los reportes oficiales, el hombre fue ubicado en Bucaramanga luego de labores investigativas de la Sijín y registra varias anotaciones judiciales por hechos relacionados con agresiones contra mujeres.


Su captura fue presentada por las autoridades como parte de una ofensiva que no solo busca atacar estructuras organizadas, sino también delitos que afectan directamente la seguridad y la vida cotidiana de las familias.

Lo que busca la ofensiva

El secretario de Seguridad y Convivencia de Medellín, Manuel Villa Mejía, aseguró que cada captura representa un avance en la recuperación del control territorial y en el debilitamiento de las redes criminales.


La administración distrital sostiene que la estrategia apunta a cortar las capacidades operativas de estas estructuras, afectar sus mandos medios y reducir su influencia en sectores donde mantienen control mediante intimidación, extorsión o venta de drogas

Más allá del operativo

l resultado es importante por el número de capturas, pero también por el tipo de delitos que las autoridades atribuyen a los capturados. Homicidios, secuestros, extorsiones y narcotráfico son parte del entramado que sostiene el llamado multicrimen urbano, una dinámica que no depende de una sola banda, sino de redes conectadas con economías ilegales y disputas territoriales.


Por eso, el reto para Medellín no termina con las capturas. La verdadera prueba será impedir que los espacios dejados por los capturados sean ocupados por nuevos mandos o estructuras emergentes. La ofensiva deja un mensaje claro de las autoridades, pero también una advertencia para la ciudad: el crimen organizado sigue mutando y la seguridad dependerá de que estos golpes judiciales se traduzcan en control real y sostenido en los territorios.

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