La emergencia provocada por la creciente del río Tame mantiene fuera de operación el sistema de captación de agua potable. Mientras avanzan las obras de recuperación, miles de familias continúan dependiendo de carrotanques y otras alternativas de abastecimiento.
La emergencia invernal que golpeó a Tame sigue dejando una de sus consecuencias más críticas. Cerca de 40.000 habitantes permanecen sin servicio de agua potable, luego de que la creciente del río Tame destruyera la bocatoma que abastece el acueducto municipal.
El gerente de Caribabare E.S.P. confirmó que la infraestructura sufrió daños de gran magnitud y que, aunque las labores de recuperación avanzan de manera ininterrumpida, todavía no es posible establecer una fecha exacta para la normalización total del servicio. El objetivo inmediato es habilitar una captación provisional que permita restablecer gradualmente el suministro mientras se ejecuta la reconstrucción definitiva.
La fuerza del río destruyó el corazón del acueducto
La emergencia comenzó tras las intensas lluvias registradas durante varios días sobre la cordillera Oriental, que provocaron una creciente extraordinaria del río Tame. La fuerza del agua arrasó parte de la infraestructura de captación y dejó fuera de funcionamiento el principal sistema de abastecimiento del municipio.
Sin bocatoma, la planta de tratamiento quedó sin posibilidad de captar agua cruda, obligando a suspender completamente la prestación del servicio para la mayor parte de la población urbana.
Trabajos contrarreloj
Ingenieros, operarios de Caribabare E.S.P., personal de la Alcaldía de Tame y entidades de gestión del riesgo trabajan desde el inicio de la emergencia para recuperar el sistema. Las labores incluyen el retiro de material arrastrado por la creciente, la estabilización del terreno y la construcción de una solución provisional que permita volver a conducir agua hacia la planta de tratamiento. Paralelamente, continúan las evaluaciones técnicas para determinar el alcance definitivo de los daños y el costo de la reconstrucción.
Obligados a buscar alternativas
Mientras avanzan las obras, miles de familias dependen del abastecimiento mediante carrotanques, almacenamiento de agua lluvia y apoyo de organismos de socorro. La situación también afecta instituciones educativas, establecimientos comerciales, restaurantes, centros de salud y hoteles, justo cuando el municipio enfrenta además graves problemas de movilidad por los daños ocasionados en la red vial.
Las autoridades departamentales incluyeron la afectación del acueducto de Tame entre las principales razones para declarar la calamidad pública en Arauca y solicitar apoyo extraordinario del Gobierno Nacional.
La recuperación tomará tiempo
Desde Caribabare E.S.P. se hizo un llamado a la comunidad para hacer un uso racional del agua disponible y mantener la calma mientras avanzan los trabajos. La empresa recordó que el sistema de acueducto de Tame abastece a decenas de miles de usuarios y que la prioridad es restablecer el servicio bajo condiciones de seguridad, evitando soluciones apresuradas que puedan comprometer la calidad del agua o generar nuevos riesgos para la población.
Aunque las máquinas ya trabajan sobre el terreno y las autoridades mantienen un monitoreo permanente de la emergencia, la realidad es que los tameños siguen esperando que el agua vuelva a correr por las tuberías, en una crisis que se convirtió en una de las consecuencias más graves del invierno en el piedemonte araucano.













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