Advertisement

Tame lleva seis semanas dependiendo de una captación provisional y necesita $7.800 millones para recuperar su acueducto

La avalancha del 10 de julio destruyó buena parte del sistema que lleva agua desde el río Tame hasta la planta de tratamiento. Caribabare logró levantar una solución temporal que mantiene abastecido al municipio, pero cada creciente vuelve a ponerla en riesgo. Ahora se buscan más de $7.800 millones para reconstruir y proteger definitivamente la infraestructura.

Desde hace más de un mes, buena parte del agua que llega a los hogares de Tame depende de una infraestructura construida para resistir una emergencia, no para convertirse en la solución definitiva. Todo comenzó cuando lluvias extraordinarias provocaron crecientes y avalanchas que golpearon buena parte del piedemonte araucano.

En Tame, la fuerza del río arrasó aproximadamente 300 metros de la línea de aducción entre la bocatoma y los desarenadores, destruyó tres tuberías principales y afectó otros 200 metros de conducción hacia la planta de tratamiento. El resultado fue inmediato. Cerca de 42.000 habitantes quedaron sin suministro regular de agua.


Una solución que funcionó, pero sigue expuesta


La primera estimación hablaba de 45 a 60 días para recuperar el abastecimiento. Caribabare, empresa de servicios públicos, logró acortar esa espera mediante la construcción de una captación provisional aguas abajo de la infraestructura destruida, desde donde volvió a conducir agua hasta el sistema de tratamiento. La solución permitió recuperar progresivamente el servicio y evitó que Tame permaneciera durante semanas dependiendo exclusivamente de vehículos cisterna.


Pero tiene una debilidad evidente. Está instalada en el mismo entorno de un río que continúa reaccionando a las lluvias.
Las precipitaciones registradas durante el pasado fin de semana volvieron a afectar la captación provisional y obligaron a movilizar maquinaria para recuperar sus componentes. Cualquier creciente importante, acumulación de sedimentos o alteración del cauce puede volver a interrumpir temporalmente el suministro.


La vulnerabilidad tampoco termina en la bocatoma. Parques Nacionales solicitó recientemente evaluar posibles represamientos y taponamientos en las cuencas de los ríos Tame, Cravo, Lopeño, Purare y Ele, ante el riesgo de nuevas crecientes súbitas y avalanchas. El Sistema Nacional de Gestión del Riesgo también ha registrado para Tame amenaza alta por movimientos en masa durante esta temporada.


Carrotanques y una planta que llegó desde Bogotá


Durante las semanas más difíciles fue necesario construir varias capas de contingencia. Caribabare y las autoridades distribuyeron agua mediante carrotanques, habilitaron puntos de abastecimiento y organizaron inicialmente el suministro por sectores. Alcaldías vecinas, empresas y otras instituciones aportaron vehículos y maquinaria.


Desde Bogotá llegó además una planta portátil de tratamiento enviada por la Alcaldía Mayor y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá. El equipo puede producir hasta 10 litros de agua potable por segundo y atender aproximadamente a 4.500 personas diariamente. Dos operarios de la empresa capitalina fueron desplazados a Tame para manejarla durante el periodo de apoyo solicitado. La planta ayuda, pero por capacidad tampoco puede sustituir el sistema que necesita todo el casco urbano.


$7.800 millones para no volver al mismo punto


La solución definitiva ya fue formulada. El proyecto supera los $7.800 millones y fue presentado ante la Secretaría de Infraestructura de Arauca. La Alcaldía busca que la Gobernación financie la intervención principalmente con recursos del Sistema General de Regalías.


Y hay una diferencia importante frente a simplemente reconstruir lo que desapareció.
La propuesta contempla recuperar el sistema de captación, aducción y conducción, pero también construir obras de protección frente a nuevas crecientes.


“Nada nos sirve si reconstruimos el sistema y no generamos una barrera definitiva que proteja todo el sistema de captación”,explicó el secretario de Gobierno de Tame, José Manuel Hernández. La avalancha de julio demostró que el problema de Tame ya no es solamente tener agua hoy. Es conseguir que la próxima temporada de lluvias no pueda volver a dejar a todo un municipio dependiendo de una captación provisional, carrotanques y ayuda llegada desde cientos de kilómetros de distancia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *