Invías mantiene cerrada la estructura por el desplazamiento de una pila central y agrietamientos que pueden comprometer su estabilidad. En la práctica, pasajeros llegan hasta cada extremo, hacen transbordo y cruzan caminando mientras se define cómo intervenir el puente.
Viajar entre Tame y Fortul volvió a complicarse. El Instituto Nacional de Vías ordenó el cierre preventivo del puente sobre el río Tigre después de que las evaluaciones técnicas encontraran condiciones que podrían representar un riesgo para quienes utilizan este corredor nacional.
La restricción vehicular comenzó a aplicarse se mantendrá mientras Invías determina la magnitud del daño y las obras necesarias para recuperar condiciones seguras de tránsito. El cierre afecta directamente la movilidad entre Tame, Fortul y Saravena y golpea una ruta fundamental para pasajeros, transportadores de carga, comerciantes y productores agropecuarios. También vuelve más difícil la conexión del piedemonte araucano con Casanare y, desde allí, con el centro del país.
El problema comenzó con las crecientes de julio
La afectación del puente no apareció esta semana. Durante las fuertes lluvias del 9 y 10 de julio, el río Tigre aumentó considerablemente su caudal, sobrepasó la vía y las primeras inspecciones advirtieron deformaciones y una posible afectación en las bases de la estructura. Posteriormente fueron detectados asentamientos, rotación de las pilas y daños en las placas.
El deterioro continuó.
Esta semana la Alcaldía de Tame informó que la pila central presenta desplazamiento y existen agrietamientos en el concreto. Para conocer qué está ocurriendo debajo de la estructura será necesario intervenir con maquinaria, desviar temporalmente parte del cauce y excavar alrededor del apoyo afectado. El riesgo no es menor. Si una pila continúa asentándose o desplazándose, puede alterar la distribución de las cargas del puente y comprometer progresivamente su estabilidad. Por eso las autoridades habían pedido especialmente a los vehículos pesados abstenerse de utilizarlo.
Un cierre que venía desde julio
Existe además un antecedente importante. Cuando Invías reabrió parcialmente el puente Lopeño mediante la Resolución 3708 del 29 de julio, mantuvo expresamente el cierre total de El Tigre mientras continuaban los estudios técnicos.
Sin embargo, reportes posteriores muestran que algunos vehículos siguieron utilizando la estructura pese a las restricciones, al punto que autoridades locales advirtieron que el tránsito de carga estaba generando mayor asentamiento. La medida aplicada esta semana vuelve a cerrar efectivamente el paso vehicular.
De un vehículo a otro y el puente a pie
El efecto para los pasajeros ya se siente. Con automóviles, buses y demás vehículos impedidos para cruzar, viajeros que se movilizan entre Tame y Fortul están haciendo transbordo. Un vehículo los lleva hasta uno de los extremos, atraviesan el sector caminando y toman otro transporte al otro lado. Esa práctica, sin embargo, no debe confundirse con una certificación de seguridad peatonal. Invías ha recomendado a los usuarios no intentar cruzar la estructura mientras permanezca la restricción, precisamente porque todavía está siendo evaluada.
El gobernador Renson Martínez y las administraciones de Miguel Ángel Bastos, en Tame, y Fredy García, en Fortul, han participado en el seguimiento y las gestiones institucionales frente a la emergencia vial que afecta este corredor. La Gobernación mantiene la calamidad pública declarada desde julio, cuando casi 9.000 familias habían sido reportadas como afectadas por las lluvias en el departamento.
Por ahora no existe una fecha oficial para reabrir El Tigre. Y esa es la diferencia fundamental frente a otros puntos recuperados en las últimas semanas. Antes de volver a dejar pasar vehículos, Invías deberá establecer cuánto se desplazó la pila, qué capacidad conserva la estructura y si puede repararse sin poner en riesgo a quienes diariamente necesitan cruzar entre Tame y Fortul.













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