Carlos Didier Pérez Amorocho fue capturado dentro del Cantón Norte en Bogotá. La investigación apunta a que, mientras ocupaba posiciones de mando, habría entregado información operacional y recibido dinero para favorecer al Frente de Guerra Oriental del ELN. Uno de los capítulos centrales del expediente ocurrió en Arauca.
El caso resulta especialmente sensible para Arauca. Un coronel activo que tuvo bajo su mando tropas encargadas precisamente de combatir a los grupos armados en el departamento está siendo investigado por presuntamente entregar información reservada al Frente de Guerra Oriental del ELN y recibir dinero a cambio de actuaciones favorables a estructuras ilegales.
Carlos Didier Pérez Amorocho fue capturado el jueves 20 de agosto en el Cantón Norte de Bogotá, en cumplimiento de una orden judicial de la Fiscalía General de la Nación. En el procedimiento participaron la Fiscalía 20 de la Unidad Especial de Investigación, personal del Ejército y el Gaula Militar Arauca. También fue registrada la vivienda del oficial.
La investigación comprende hechos ocurridos en dos momentos de su carrera militar. El primero, y particularmente relevante para el departamento, corresponde a 2019 y 2020, cuando Pérez Amorocho estuvo al frente del Batallón de Operaciones Terrestres N.º 29, unidad desplegada en Arauca y vinculada a la entonces Fuerza de Tarea Quirón.
Lo que la Fiscalía intenta probar
La hipótesis investigativa es grave. Las autoridades buscan establecer si el oficial aprovechó información conocida por razón de su cargo para advertir sobre operaciones militares, movimientos de tropas o acciones ofensivas, facilitar desplazamientos de integrantes de grupos armados y eventualmente permitir el acceso a armas o municiones.
También se investiga si recibió sumas de dinero como contraprestación. El expediente menciona presuntos contactos con el Frente de Guerra Oriental del ELN en Arauca. Posteriormente, durante su paso por Nariño entre 2024 y 2025, las indagaciones se extienden a posibles vínculos con estructuras asociadas a la Segunda Marquetalia.
En ese departamento Pérez llegó a ser jefe de Estado Mayor de la Brigada 23 y comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido N.º 2. Los delitos bajo investigación incluyen concierto para delinquir agravado con fines de terrorismo, cohecho propio y fabricación, tráfico o porte de armas y municiones de uso restringido o privativo de las Fuerzas Armadas.
Un caso que golpea donde más importa
Para Arauca, la trascendencia del expediente va más allá del nombre del capturado. Durante décadas, una parte importante de las capacidades de inteligencia y operaciones militares del Estado en el departamento se ha destinado a perseguir precisamente al Frente de Guerra Oriental. Si la Fiscalía logra demostrar que información operacional salió desde una posición de mando hacia esa organización, el proceso deberá establecer qué información fue entregada, durante cuánto tiempo, qué operaciones pudieron resultar comprometidas y si hubo otros integrantes involucrados.
Nada de eso está probado todavía. El Ejército informó que facilitó el procedimiento judicial y recordó que deben respetarse el debido proceso y la presunción de inocencia. Pérez Amorocho está capturado e investigado, no condenado. Pero la sola hipótesis que ahora deberá sustentar la Fiscalía plantea una de las preguntas más delicadas para la seguridad de Arauca. Qué ocurre cuando quien conoce cómo, cuándo y dónde se moverán las tropas es señalado de entregar esa información precisamente a quienes esas tropas deben combatir.













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