El presidente Abelardo De La Espriella anunció que pidió al Inpec mover a 120 internos identificados por las autoridades como cabecillas de estructuras criminales, dentro de una estrategia para reducir la operación delictiva desde centros penitenciarios
Traslados anunciados
El presidente Abelardo De La Espriella anunció en Buenaventura el traslado de 120 internos señalados por las autoridades como cabecillas de estructuras criminales. La instrucción fue dirigida al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, Inpec, para que los reubique en otros establecimientos penitenciarios.
El mandatario presentó la decisión como parte de una estrategia para dificultar que redes delictivas mantengan coordinación, extorsiones u órdenes desde las cárceles. La medida fue anunciada durante una visita oficial a Buenaventura el 15 de septiembre.
Control más allá del traslado
El cambio de establecimiento no constituye una nueva condena ni modifica por sí mismo la situación jurídica de cada interno. Se trata de una medida administrativa penitenciaria que debe ejecutarse bajo las reglas de seguridad, custodia y clasificación del Inpec.
La efectividad del traslado dependerá de factores adicionales. Entre ellos están los controles sobre comunicaciones ilegales, la inteligencia penitenciaria, la vigilancia sobre redes externas y la capacidad de impedir que estructuras criminales reorganicen sus mandos desde otros centros de reclusión.
Buenaventura ha enfrentado durante años problemas de violencia, extorsión y disputas entre estructuras delictivas. Por eso, el Gobierno sostiene que el sistema carcelario debe formar parte de la respuesta de seguridad. El Inpec deberá precisar cómo se ejecutarán los movimientos, a qué establecimientos serán enviados los internos y qué medidas complementarias se adoptarán para evitar que las actividades criminales continúen desde los nuevos lugares de reclusión.
















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