El Comité Regional de Ganaderos del Sarare llegó a cuatro décadas como punto de encuentro de productores. Su historia también refleja cómo sanidad, comercialización y formación se volvieron parte del negocio ganadero moderno.
El Comité Regional de Ganaderos del Sarare celebró 40 años de trayectoria junto con el Día del Ganadero, una fecha que pone el foco en una organización que ha acompañado durante cuatro décadas a productores de Saravena y del corredor ganadero del Sarare.
Cuatro décadas de gremio
La historia institucional del Comité está ligada a los procesos de organización que los ganaderos de la región venían impulsando desde las primeras ferias de los años setenta. Con el tiempo, esa dinámica se consolidó en una entidad gremial orientada a representar al sector, gestionar servicios, promover espacios de formación y apoyar la comercialización de animales.
Hoy su sede funciona en la Plaza de Ferias de Saravena y su trabajo incluye acompañamiento a afiliados, alianzas para capacitación, promoción comercial y articulación con entidades sanitarias y del sector agropecuario. Esa última función es especialmente sensible en un departamento fronterizo, donde la movilización y trazabilidad del ganado son determinantes para proteger el estatus sanitario y acceder a mercados.
Sanidad que también es economía
En 2026, el ICA y Fedegán programaron el primer ciclo nacional de vacunación contra fiebre aftosa entre el 4 de mayo y el 23 de junio. El Comité del Sarare aparece dentro de la infraestructura ganadera territorial que participa en estas campañas. Arauca, además, ha reforzado la identificación animal: a finales de 2025 el ICA reportó 29.662 bovinos y bufalinos identificados con dispositivos oficiales en 1.150 predios del departamento.
Ese tipo de tareas explica por qué un comité ganadero no se limita a organizar ferias. La sanidad animal, los registros, la movilización, el contacto entre compradores y productores y la capacitación terminan incidiendo sobre el precio y la posibilidad de comercializar. La celebración de los 40 años funciona entonces como un corte de cuentas generacional. El reto para la siguiente etapa será acompañar a una ganadería que debe producir más eficientemente, conservar su estatus sanitario, mejorar trazabilidad y responder a exigencias ambientales













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