El IPC de agosto subió desde 6,03% en julio y quedó 1,14 puntos por encima del mismo mes de 2025. Alimentos y vivienda impulsaron el resultado mensual, mientras restaurantes y hoteles registraron la mayor inflación anual.
La inflación colombiana volvió a tomar impulso. El DANE reportó que el Índice de Precios al Consumidor aumentó 0,39% en agosto, acumuló 5,35% en los primeros ocho meses de 2026 y llegó a una variación anual de 6,24%.
La comparación es desfavorable: en agosto de 2025 la inflación anual era 5,10%, por lo que el indicador aumentó 1,14 puntos porcentuales en doce meses. También subió frente a julio de 2026, cuando estaba en 6,03%.
Una presión que venía creciendo
La serie anual de 2026 muestra una tendencia ascendente con pocos respiros: enero 5,35%; febrero 5,29%; marzo 5,56%; abril 5,68%; mayo 5,84%; junio 6,14%; julio 6,03% y agosto 6,24%. Es decir, el problema no comenzó en agosto, pero el primer mes que coincide con la transición presidencial terminó con una nueva aceleración.
Durante agosto, el comportamiento mensual estuvo explicado principalmente por alimentos y bebidas no alcohólicas y por alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles. En la medición anual, restaurantes y hoteles marcaron 9,36% y salud 8,30%, ambos por encima del promedio nacional.
La transición recibe una inflación más alta
El presidente Abelardo De La Espriella asumió el 7 de agosto. El nuevo Gobierno recibió una inflación anual de 6,03% en julio y el siguiente dato disponible la ubicó en 6,24%. Esa evolución pone presión sobre decisiones fiscales, tarifas reguladas, política de ingresos y confianza económica.
El control de precios no depende exclusivamente del Ejecutivo: el Banco de la República maneja de forma independiente la tasa de interés y buena parte del IPC responde también a alimentos, clima, servicios, tasa de cambio y costos privados. Pero el Gobierno sí tiene responsabilidad sobre decisiones fiscales y regulatorias que pueden aliviar o aumentar presiones.
El reto inmediato es evitar que la inflación se consolide por encima del 6%. Una inflación más alta erosiona el poder adquisitivo, golpea con mayor fuerza a hogares de menores ingresos y limita el margen para reducir tasas de interés con rapidez.













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