La tasa nacional subió 1,3 puntos frente a julio y quedó 0,8 puntos por encima de agosto de 2025. También cayó la ocupación. El nuevo Gobierno recibe así una señal laboral más débil después de varios meses con desempleo de un dígito.
El mercado laboral colombiano dio un giro en agosto. El DANE reportó una tasa de desocupación nacional de 9,4%, frente a 8,1% en julio y 8,6% en agosto de 2025. En un solo mes, el indicador aumentó 1,3 puntos porcentuales y, en la comparación anual —la más útil para evitar efectos estacionales—, empeoró 0,8 puntos.
El deterioro también aparece en otros indicadores. La tasa de ocupación bajó de 58,4% a 57,4% frente a agosto del año pasado y la participación laboral pasó de 63,9% a 63,3%. En las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas, el desempleo subió de 7,8% en agosto de 2025 a 9,1% en agosto de 2026.
La curva de 2026 cambió de dirección
El recorrido del año muestra la magnitud del salto: enero 10,9%; febrero 9,2%; marzo 8,8%; abril 8,8%; mayo 8,0%; junio 8,0%; julio 8,1% y agosto 9,4%. Después de tocar 8,0% en mayo y junio, la desocupación volvió a acercarse al doble dígito.
El primer dato que atraviesa la transición
Abelardo De La Espriella asumió la Presidencia el 7 de agosto de 2026. Por calendario, la medición de agosto contiene siete días de la administración saliente y el resto del mes bajo el nuevo Gobierno. Es, por tanto, el primer registro laboral mensual que atraviesa la transición y deja una línea base exigente para la nueva política económica y de empleo.
El dato no borra la mejora que Colombia había conseguido durante buena parte del año, pero sí rompe la tendencia. La pregunta para los próximos meses será si agosto fue un salto transitorio o el comienzo de un deterioro más persistente. El Gobierno tendrá que responder con generación de empleo formal, inversión y condiciones que permitan recuperar ocupación, mientras el DANE mostrará si septiembre confirma o corrige la señal.
El punto central es simple: el país venía reduciendo el desempleo y agosto cambió esa trayectoria. La comparación anual también se volvió negativa, lo que obliga a seguir el indicador sin triunfalismos ni excusas.













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