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Tame sin agua y aislado pide auxilio mientras el agua arrasa viviendas, cultivos y caminos

Familias pasaron la noche aferradas a árboles y terrenos altos mientras esperaban ser rescatadas. El municipio declaró la calamidad pública, perdió su bocatoma, quedó sin sus principales vías de salida y calcula daños que todavía crecen con el paso de las horas.

La noche cayó sobre Curipao y la ayuda todavía no llegaba. Entre la oscuridad, el ruido del río Lopeño y las avalanchas que cortaron los caminos, familias completas buscaron refugio donde pudieron. Los llamados enviados desde la zona advertían que había adultos y niños aferrados a árboles, incomunicados y rodeados por la corriente. Al amanecer, seguían esperando que alguien pudiera alcanzarlos.


Esa escena resume la dimensión de la emergencia que golpea a Tame, el municipio con los reportes más alarmantes tras las lluvias que cubrieron durante toda la noche del miércoles y buena parte del jueves las estribaciones de la cordillera Oriental. El río Tame desbordó su cauce, arrancó árboles, destruyó viviendas rurales y atravesó fincas donde antes había potreros, cultivos y corrales. La creciente también afectó la bocatoma del acueducto y dejó al casco urbano sin servicio de agua potable. La administración advirtió que la recuperación podría tardar al menos una semana, mientras se establece la magnitud real de los daños.


Un municipio cercado por el agua


Puerto San Salvador, Puerto Gaitán, Betoyes, Puerto Nidia, San Lope, Curipao, Botalón y más de una docena de veredas aparecen entre los sectores golpeados por desbordamientos, avalanchas e inundaciones. Los reportes hablan de viviendas cubiertas por el agua, animales arrastrados o dispersos, cultivos perdidos y pasos rurales destruidos. El desbordamiento del río Cusay también afectó comunidades de la zona rural y obligó al cierre preventivo de corredores por el riesgo sobre puentes y accesos.
La emergencia dejó además a Tame sin comunicación terrestre segura con el centro del país. La Marginal de la Selva presenta cierre total en los accesos al puente sobre el río Tame y en Puerto San Salvador, mientras la Ruta de los Libertadores quedó interrumpida por una avalancha del río Lopeño. Varios puentes veredales y caminos rurales también colapsaron, complicando el ingreso de maquinaria, alimentos y equipos de rescate.


En una rueda de prensa realizada en plena emergencia, el alcalde Miguel Ángel Bastos confirmó la declaratoria de calamidad pública y pidió apoyo inmediato al Gobierno Nacional y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo. También planteó la necesidad de evaluar un corredor humanitario aéreo para llegar a las comunidades que permanecen aisladas y facilitar el ingreso de ayudas ante el bloqueo de las principales rutas terrestres.


Los rescates


Durante este viernes, organismos de socorro, autoridades y habitantes avanzan en labores para rescatar personas, recuperar pertenencias y llegar hasta familias que pasaron la noche en árboles, zonas altas o viviendas rodeadas por el agua. El censo de damnificados apenas comienza y todavía no existe una cifra definitiva de casas, animales, cultivos o hectáreas perdidas.
Saravena, Fortul y Arauquita también enfrentan crecientes, inundaciones y daños en vías. Puerto Rondón, Cravo Norte y Arauca capital permanecen bajo vigilancia por el agua que sigue descendiendo hacia la sabana. Sin embargo, es Tame donde la tragedia muestra hoy su rostro más duro. Allí, muchas familias no esperan recuperarlo todo. Esperan, primero, que alguien logre llegar hasta ellas.

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