Una encuesta Reuters/Ipsos ubica la aprobación del presidente en apenas 24 % entre hispanos y da a los demócratas una ventaja de 52 a 26 en intención de voto. El giro no garantiza escaños, pero puede pesar en carreras cerradas de noviembre.
El voto latino que ayudó a Donald Trump a mejorar su desempeño electoral en 2024 muestra una fuerte erosión a pocas semanas de las elecciones de medio término de Estados Unidos, programadas para el 3 de noviembre.
Una encuesta nacional de Reuters/Ipsos realizada entre el 30 de septiembre y el 5 de octubre encontró que solo el 24 por ciento de los hispanos aprueba la gestión del presidente, el nivel más bajo registrado para ese grupo durante sus dos mandatos. Entre votantes hispanos registrados, 52 por ciento dijo que planea apoyar candidatos demócratas y 26 por ciento a republicanos.
Un giro frente a 2024
El cambio es significativo porque Trump había logrado cerca de la mitad del voto hispano en la elección presidencial de 2024, uno de los mejores resultados republicanos recientes entre esa población. Las mediciones actuales muestran que el costo de vida, la inflación y la percepción de deterioro económico pesan en el distanciamiento.
Otras encuestas entre latinos también muestran preocupación por salud, vivienda, empleo y políticas migratorias. El movimiento no implica una adhesión permanente al Partido Demócrata, pero sí una pérdida del margen que los republicanos habían construido.
La geografía decide
Un cambio nacional de preferencias no se traduce automáticamente en escaños. El efecto real depende de participación y de dónde están concentrados esos votantes. Distritos competitivos de California, Texas, Florida, Arizona, Nevada y Nueva York pueden ser más sensibles que zonas con mayorías partidistas consolidadas.
Analistas calculan que solo entre 40 y 50 distritos de la Cámara están realmente en disputa. En ese escenario, movimientos pequeños dentro de un grupo demográfico grande pueden decidir la mayoría.
La otra variable es la participación. El voto latino suele caer en elecciones de medio término frente a una presidencial. La pregunta ya no es solamente a quién prefieren los latinos, sino cuántos acudirán a las urnas.
















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