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Colombia quiere convertir fincas de cacao, café y flores en experiencias turísticas que generen un segundo ingreso

MinAgricultura y ONU Turismo exploran una estrategia para que pequeños productores reciban visitantes, muestren sus procesos y vendan directamente. La idea tiene conexión natural con territorios cacaoteros como Arauca, aunque todavía no hay convocatoria ni presupuesto territorial.

Una finca dedicada a producir cacao, café o flores podría ganar dinero no solo por la cosecha, sino también por mostrar cómo se cultiva, transforma y vive el campo. Esa es la idea que el Ministerio de Agricultura empezó a explorar con ONU Turismo para impulsar el agroturismo entre pequeños productores colombianos.

El ministro Indalecio Dangond Baquero se reunió en Madrid con Natalia Bayona, directora ejecutiva de ONU Turismo, para analizar la implementación de una estrategia que permita adaptar parcelas y fincas a visitas, experiencias y venta directa.

Producir y recibir visitantes

El agroturismo consiste en vincular al visitante con actividades agrícolas y rurales. En una finca cacaotera, por ejemplo, la experiencia puede incluir recorrido por cultivos, cosecha, fermentación, secado, elaboración de chocolate, gastronomía y compra del producto en el mismo lugar.

Colombia ya reconoce legalmente el agroturismo dentro de su normativa turística. El desafío ahora es llevar esa definición a modelos que funcionen para pequeños productores y no solo para grandes operadores.

Arauca tiene una puerta natural

El cacao fue mencionado expresamente entre las cadenas de interés. Para Arauca, que acaba de mostrar productores finalistas en el Salón del Cacao y cuenta con emprendimientos de transformación, la posibilidad tiene conexión directa con fincas capaces de contar una historia productiva y ofrecer chocolate de origen.

Pero el anuncio todavía está en fase de exploración. No existe una convocatoria nacional abierta ni una asignación presupuestal por departamentos. Cualquier proyecto deberá resolver vías de acceso, seguridad, formalización, salubridad, atención al visitante y promoción.

El atractivo del modelo está en diversificar ingresos sin reemplazar la agricultura. Si una familia recibe visitantes, vende productos y cobra por experiencias, puede capturar valor que normalmente queda por fuera del precio del grano o de la flor.

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