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Dos muertes en 24 horas, comunidad indígena reclama al San Vicente de Arauca

La muerte de un bebé Hitnü y de un adulto Sikuani abrió una nueva crisis de confianza entre comunidades indígenas y el principal hospital del departamento. Las familias hablan de demoras y presunta negligencia; las autoridades de salud aún deben explicar qué ocurrió.

La muerte de Andrés Estiven Rompiño, un bebé de un año del pueblo Hitnü, y de Juan Rafael Farfán González, un adulto de 34 años del pueblo Sikuani, encendió las alarmas sobre la atención en salud que reciben las comunidades indígenas en Arauca. Ambos fallecimientos ocurrieron en menos de 24 horas después de haber pasado por el Hospital San Vicente de Arauca, según reportaron medios regionales y publicaciones locales.
El caso no se reduce a dos muertes aisladas. Para las comunidades Hitnü y Sikuani, lo ocurrido expone una pregunta de fondo: si el principal centro hospitalario del departamento está respondiendo con oportunidad, enfoque diferencial y capacidad real a pacientes indígenas que llegan desde territorios históricamente golpeados por pobreza, dispersión geográfica y barreras de acceso. Arauca Noticias y Al Aire Noticias reportaron denuncias de presunta negligencia médica y señalamientos por demoras en la atención.


Dos casos, una misma exigencia


De acuerdo con La Voz del Cinaruco, las familias y líderes indígenas pidieron una investigación urgente e independiente para establecer qué pasó en cada atención, cuáles fueron los diagnósticos, qué procedimientos se ordenaron y si hubo fallas en la ruta médica. El reclamo también fue replicado por medios y páginas locales como La Voz de Arauca y Zocadawi Noticias, que hablaron de una alarma comunitaria por la atención a comunidades indígenas en el hospital.
El Hospital San Vicente no solo es un centro asistencial más: es una referencia departamental para casos que superan la capacidad de los hospitales municipales. Esa condición aumenta la responsabilidad institucional cuando pacientes provenientes de comunidades rurales o étnicas llegan en estado crítico. Documentos de salud pública de Arauca ya habían identificado barreras históricas para los pueblos indígenas y registros anteriores muestran que el hospital ha sido punto de remisión para comunidades como los Hitnü.


Un problema que viene de atrás


La preocupación no aparece de la nada. Informes humanitarios han advertido que pueblos como los Hitnü, Makaguan y Sikuani permanecen en riesgo de afectaciones graves por conflicto, pobreza y debilidad institucional; además, han señalado al San Vicente como hospital de referencia en el departamento.
Por ahora, las comunidades piden respuestas concretas: historia clínica revisada, explicación pública, acompañamiento de la Secretaría de Salud, intervención de entes de control y garantías para que otros pacientes indígenas no enfrenten las mismas barreras.


Hasta que esas respuestas lleguen, las muertes de Andrés Estiven y Juan Rafael seguirán siendo algo más que una tragedia familiar: serán una prueba para el sistema de salud de Arauca.

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