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La historia de las trillizas de Cali, hacían todo juntas. El terremoto dejó sola a Ana María

Ana María, Sofía e Isabella Saavedra tenían 23 años, estudiaron la misma carrera, viajaron juntas a Francia y regresaron juntas a Cali. El terremoto del 10 de agosto convirtió en segundos una vida inseparable en una de las historias más dolorosas de la tragedia.

La noche anterior al terremoto, Jairo Hernán Saavedra y Victoria “Vicky” Caicedo estaban bailando salsa.
Un amigo de la familia contó que Jairo, melómano y coleccionista de discos, pidió escuchar Siempre alegre, de Raphy Leavitt y La Selecta. Horas después, el edificio donde vivía la familia en el barrio Cuarto de Legua, al sur de Cali, se desplomó durante el terremoto de magnitud 7,4.


Dentro estaban Jairo, Vicky, las trillizas Ana María, Sofía e Isabella Saavedra Caicedo, todas de 23 años, y Diego Caicedo, hermano de Vicky. La familia estaba intentando evacuar cuando ocurrió el colapso. De los seis, solo Ana María sobrevivió.


Una puerta de madera y cinco minutos que cambiaron una vida


Ana María quedó protegida de los escombros por una gruesa estructura de madera. Su tío Carlos Saavedra relató que una puerta de cedro cayó sobre ella y creó el espacio que le permitió sobrevivir. Los vecinos escucharon sus gritos y aproximadamente cinco minutos después consiguieron sacarla con vida.


Llegó a la Clínica Imbanaco con heridas en los brazos y una fractura de pelvis. Ha requerido intervenciones quirúrgicas, permanece estable y recibe acompañamiento psicológico durante su recuperación. Pero antes de que la trasladaran alcanzó a entregar una información decisiva.


Ana María les indicó a sus familiares dónde estaban sus padres, sus hermanas y su tío cuando cayó el edificio. Mientras ella entraba al hospital, afuera comenzaba una búsqueda que duraría varios días. Primero apareció Sofía sin vida. También murió su tío Diego. Después los rescatistas encontraron los cuerpos de Jairo y Vicky. Familiares aseguraron que estaban juntos y abrazados, después de cerca de cuatro décadas como pareja.


Solo faltaba Isabella. Durante tres días familiares, amigos, vecinos y organismos de socorro conservaron la esperanza. El jueves 13 de agosto terminó la espera. Su cuerpo también fue recuperado entre los escombros.


Las tres habían construido prácticamente una sola historia


La tragedia golpea especialmente por lo que las hermanas habían sido hasta aquella mañana. No solamente nacieron juntas. Estudiaron juntas, escogieron la misma carrera de mercadeo, cursaron juntas su último semestre en Francia, regresaron a Colombia y también trabajaban. Familiares y amigos las describen como inseparables, alegres y profundamente cercanas. Compartían viajes, música, amigos y una vida familiar marcada por la salsa. “Siempre las tres juntas”, resumió una familiar al hablar con Noticias Telemundo.


En la casa esa pasión por la música venía de sus padres. Jairo guardaba una colección de discos que amigos comenzaron a encontrar entre las ruinas después del terremoto. Héctor Lavoe, La Sonora Ponceña y otros clásicos de salsa permanecieron allí cuando casi todo lo demás había desaparecido.


Ana María pregunta por ellos


Quizás el capítulo más difícil todavía está ocurriendo dentro de una habitación de hospital. Hasta el jueves, sus familiares habían decidido contarle a Ana María la tragedia de manera gradual. Sabía que Sofía había muerto, pero no conocía todavía toda la dimensión de lo sucedido y continuaba preguntando por los demás. Después del hallazgo de Isabella, la familia anunció que concentraría sus esfuerzos en acompañar a la única sobreviviente.


Ana María sobrevivió al terremoto. Pero perdió a sus dos hermanas, a sus padres, a un tío, la vivienda donde transcurría su vida y prácticamente todo aquello que hasta el lunes componía su cotidianidad. Tiene 23 años y los médicos esperan que vuelva a caminar.La recuperación física será apenas una parte. Durante toda su vida había aprendido a ser una de tres. Ahora tendrá que aprender, acompañada por quienes siguen a su lado, a comenzar de nuevo siendo la única que regresó de los escombros.

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