En la primera réplica televisada de la oposición al nuevo Gobierno, los dirigentes del Pacto Histórico responsabilizaron a De la Espriella de fallas durante las primeras horas de la emergencia y plantearon recuperar la reforma tributaria que dejó la administración Petro. También anunciaron vigilancia sobre los decretos de emergencia.
Gustavo Petro e Iván Cepeda aprovecharon la noche del miércoles 19 de agosto para fijar la primera gran posición del Pacto Histórico frente al Gobierno de Abelardo de la Espriella. Durante la réplica autorizada por el Consejo Nacional Electoral, cuestionaron la atención inicial del terremoto y presentaron varias propuestas para financiar y ejecutar la reconstrucción.
El señalamiento más fuerte vino de Petro. El expresidente sostuvo que la ausencia de un empalme adecuado entre los dos gobiernos perjudicó la capacidad de reacción durante las primeras horas posteriores al terremoto. “La incapacidad de empalme del gobierno entrante que generó Abelardo convirtió esas horas en un desastre”, afirmó. La oposición atribuye así parte de las dificultades iniciales a la accidentada transición entre ambas administraciones.
La afirmación corresponde a la interpretación política de Petro. Aunque se han documentado problemas de coordinación durante el comienzo de la emergencia, eso no permite establecer por sí solo cuánto de las consecuencias humanas del terremoto puede atribuirse al empalme.
Petro propone revivir su reforma tributaria
El expresidente planteó recuperar la reforma tributaria por $20 billones que su Gobierno había promovido antes de dejar el poder. Según Petro, el dinero debería provenir principalmente de los colombianos con mayores ingresos y permitiría cubrir aproximadamente dos terceras partes de los $30 billones que inicialmente se calculan para la reconstrucción.
También pidió al Banco de la República reducir las tasas de interés y cuestionó que la recuperación dependa principalmente de endeudamiento o donaciones empresariales.
Cepeda agregó otras propuestas. Pidió mantener la eliminación de la prima especial cercana a $18 millones mensuales que reciben los congresistas y destinar esos recursos a los damnificados. También propuso facilitar mecanismos para que juntas de acción comunal y organizaciones sociales puedan participar directamente en proyectos de reconstrucción.
Un polémico señalamiento contra los rescatistas israelíes
Uno de los momentos más controvertidos de la intervención ocurrió cuando Petro cuestionó la presencia de 82 rescatistas israelíes enviados para apoyar las operaciones. El exmandatario llegó a calificarlos como una estructura de “inteligencia militar en terreno”, pero no presentó pruebas que demostraran que la misión humanitaria estuviera realizando actividades de inteligencia en Colombia. Cepeda pidió, por su parte, vigilar que la emergencia no sea utilizada para permitir operaciones de fuerzas militares extranjeras sin los requisitos constitucionales.
Petro también criticó que el hospital flotante Benkos Biohó permaneciera varios días sin operar después del terremoto. Desde el actual Ministerio de Salud han respondido que la administración anterior dejó vencidos contratos indispensables para su funcionamiento, una versión que contradice la explicación presentada por el expresidente.
La réplica dejó así definido el terreno de la disputa política. El Gobierno buscará defender el Plan Milagro y las medidas adoptadas desde el 10 de agosto, mientras el Pacto Histórico anunció control político sobre la emergencia económica y sus decretos.
Con una reconstrucción cuyo costo todavía es preliminar, el debate dejará de ser solamente discursivo cuando comiencen a conocerse quién paga, cómo se contrata y qué tan rápido llegan las soluciones a los damnificados.
















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