Después de horas de negociaciones y una votación que terminó cerca de la medianoche, el Congreso definió quiénes vigilarán campañas, partidos y financiación electoral hasta 2030. El resultado dejó siete magistrados provenientes de sectores de centroderecha y partidos tradicionales, frente a dos del Pacto Histórico.
El nuevo Consejo Nacional Electoral ya tiene nombres. Senadores y representantes reunidos en Congreso pleno eligieron la noche del martes 25 de agosto a los nueve magistrados que integrarán el CNE durante el periodo 2026-2030, después de una jornada marcada por negociaciones, cambios de última hora y una pelea voto a voto por las últimas sillas.
El resultado terminó favoreciendo ampliamente al bloque de partidos cercanos al Gobierno. El Pacto Histórico consiguió apenas dos puestos, pese a que buscó una tercera magistratura mediante una alianza que pretendía llevar al exministro Guillermo Rivera al organismo electoral.
Así quedaron las cuentas
Tres planchas llegaron finalmente a votación.
La primera, integrada por candidatos respaldados por Centro Democrático, MIRA, Liberal, Conservador, La U y Salvación Nacional, obtuvo 169 votos y seis magistraturas. La segunda, promovida por el Pacto Histórico junto con AICO y En Marcha, alcanzó 77 votos y dos puestos.
Cambio Radical se jugó por separado su propia candidatura. Gersel Pérez consiguió 28 votos, exactamente los necesarios con la cifra repartidora, y se quedó con la novena silla.
Los nueve elegidos
Nubia Stella Martínez — Centro Democrático. Abogada y exdirectora nacional de esa colectividad durante cerca de siete años. También dirigió ProColombia y fue superintendente de Industria y Comercio. Silvio Carrasquilla — Partido Liberal. Exalcalde de Turbaco y representante a la Cámara por Bolívar durante tres periodos consecutivos.
Juan Carlos Wills — Partido Conservador. Abogado y exrepresentante por Bogotá durante ocho años. Pasó por la Comisión Primera de la Cámara y tiene formación en derecho constitucional y administrativo.
Juan Felipe Lemos — Partido de La U. Fue representante por Antioquia y posteriormente senador durante dos periodos. También llegó a la codirección de La U.
José Antonio Parra — Salvación Nacional. Llega con una particularidad importante. Ya trabajaba dentro del CNE como director de Inspección, Vigilancia y Control, por lo que conoce desde adentro los procesos de supervisión de partidos y organizaciones políticas. Plinio Alarcón — MIRA. Abogado especializado en derecho electoral, con más de dos décadas de experiencia. Fue jefe de la Oficina Jurídica del propio CNE y participó en litigios electorales del MIRA.
Cielo Rusinque — Pacto Histórico. Exdirectora de Prosperidad Social y exsuperintendente de Industria y Comercio, además de haber ocupado cargos ministeriales durante el Gobierno de Gustavo Petro. Ana Jimena Bautista — Pacto Histórico. Abogada con experiencia en derechos humanos, tierras y víctimas. Trabajó en la Agencia Nacional de Tierras y en Dejusticia. Gersel Pérez — Cambio Radical. Exdiputado del Atlántico y exrepresentante a la Cámara. Su elección fue una de las sorpresas de la noche, después de conseguir respaldos por fuera de su propio partido y alcanzar los 28 votos necesarios.
El Pacto perdió la tercera
Uno de los grandes derrotados de la jornada fue Guillermo Rivera.
La oposición intentó convertir sus 77 votos en tres magistraturas, pero la cifra repartidora solo le alcanzó para elegir a Rusinque y Bautista. También quedaron por fuera nombres que habían sonado con fuerza durante las negociaciones, como Alirio Uribe.
La gran jugada de la noche terminó siendo la candidatura independiente de Cambio Radical. Gersel Pérez consiguió apoyos de sectores de la Alianza Verde y otros congresistas y logró quedarse con la silla que la oposición esperaba convertir en su tercer puesto.
Lo que decidirán ahora
Los nuevos magistrados asumirán funciones el próximo 1 de septiembre y llegarán a una entidad que tendrá decisiones sensibles sobre financiación de campañas, reposición de gastos electorales, personerías jurídicas, escisiones de partidos y controversias que pueden afectar directamente a las principales fuerzas políticas del país.
Ahí está la paradoja que vuelve especialmente poderosa esta elección. Los partidos acaban de escoger a quienes, durante los próximos cuatro años, tendrán que investigar, vigilar y eventualmente sancionar a esos mismos partidos, sus campañas y sus candidatos.
















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