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Un tijeretazo histórico al gasto público promete cerrar 14 embajadas, clausurar consulados y fusionar ministerios clave.

El gobierno del presidente Abelardo de la Espriella arrancó con una reestructuración drástica del Estado central. La consigna oficial es reducir el gasto público y eliminar lo que el mandatario califica como nóminas paralelas e ineficientes.

La medida más dura se siente en el servicio exterior. Se confirmó el cierre definitivo de 14 embajadas colombianas en países como Cuba, Nicaragua, Haití, Argelia, Vietnam, Malasia y Sudáfrica, argumentando estricta austeridad y motivos políticos. En los casos de La Habana y Managua, la decisión viene acompañada de la ruptura total de relaciones diplomáticas.

A este recorte diplomático se suma la clausura de 15 consulados en distintas partes del mundo y la unificación de representaciones. En París y Roma, por ejemplo, un solo embajador asumirá tanto la agenda ante el Estado local como ante la Unesco y la FAO. Además, las oficinas comerciales de ProColombia en el extranjero se desmontan para integrarse a las embajadas restantes.

En el frente interno, el Ministerio de Hacienda encabeza la eliminación y fusión de carteras con funciones duplicadas, con el Ministerio de la Igualdad en la primera línea de corte. La estrategia busca reducir la nómina pública mediante retiros compensados para destinar el ahorro al pago de la deuda pública y frenar el déficit fiscal.

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