La decisión elimina la resolución que desde 2015 mantenía suspendida la aspersión aérea sobre cultivos ilícitos. Sin embargo, los aviones no pueden despegar todavía. Antes deberán superarse exigencias ambientales, sanitarias y de consulta previa fijadas por la Corte Constitucional.
El Gobierno de Abelardo De La Espriella dio un paso decisivo para intentar recuperar la aspersión aérea con glifosato contra los cultivos de coca. El Consejo Nacional de Estupefacientes dejó sin efectos la Resolución 6 de 2015, la norma que ordenó suspender este mecanismo en todo el país.
La decisión cambia la política vigente durante más de una década, pero tiene una precisión fundamental. Derogar la suspensión no significa que Colombia pueda comenzar inmediatamente a fumigar desde el aire. El nuevo acto señala expresamente que la eliminación de la prohibición no reactiva automáticamente el Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos mediante Aspersión Aérea.
Por qué se suspendió
La aspersión fue frenada en 2015 después de que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer clasificara el glifosato como “probablemente carcinogénico para humanos”. El Ministerio de Salud recomendó entonces suspender su utilización y el Consejo Nacional de Estupefacientes aplicó el principio de precaución.
La discusión nunca terminó allí. En 2017, la Corte Constitucional estableció que cualquier eventual regreso debía estar precedido por una evaluación seria del riesgo y medidas capaces de proteger la salud y el ambiente.
Los aviones siguen frenados
Para retomar las operaciones, la ANLA deberá contar con un Plan de Manejo Ambiental válido y tendrán que adelantarse procesos de consulta previa con las comunidades étnicas susceptibles de afectación. En 2021, la Corte tumbó precisamente una modificación ambiental del programa porque esas consultas no se habían realizado adecuadamente.
Ahí está la diferencia entre el anuncio político y lo que ocurrirá en terreno. El Gobierno acaba de quitar uno de los candados que impedían regresar al glifosato, pero todavía quedan varios puestos por la justicia constitucional.
La decisión confirma, eso sí, un cambio profundo frente a la política antidrogas de los últimos años. El nuevo Gobierno quiere recuperar la erradicación aérea como herramienta contra la expansión de los narcocultivos. Ahora deberá demostrar que puede hacerlo cumpliendo las condiciones que durante años han impedido que los aviones vuelvan a asperjar.













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