El Gobierno prepara un régimen de reclusión marítima para aislar a cabecillas que, pese a estar presos, serían capaces de mantener el control de sus organizaciones. La apuesta parece extrema, pero Colombia ya utilizó una fórmula semejante.
El Gobierno de Abelardo De La Espriella prepara una de las medidas más llamativas de su nueva política penitenciaria. Llevar a presos considerados de alta peligrosidad a buques de la Armada para cortar sus comunicaciones con las estructuras criminales que operan en tierra.
El plan tiene incluso nombre oficial, Estrategia de Reclusión Especial Marítima de Alta Seguridad, REMAS, y está siendo trabajado por los ministerios de Defensa y Justicia, el Inpec y la Armada Nacional. Surgió dentro de las medidas adoptadas después del reciente consejo de seguridad realizado en Barranquilla.
Por qué llevarlos al mar
El problema que el Gobierno pretende atacar no es nuevo.
Las autoridades sostienen que algunos cabecillas continúan coordinando extorsiones, homicidios, narcotráfico y otras actividades ilegales desde los centros penitenciarios, valiéndose de celulares, intermediarios y redes externas. REMAS buscaría romper justamente esa conexión mediante un aislamiento mucho más estricto.
Medios nacionales han conocido una lista preliminar de alrededor de 40 internos que podrían ser considerados. Entre los nombres mencionados aparecen Digno Palomino y Ober Ricardo Martínez, alias Negro Ober, aunque el Gobierno no ha divulgado oficialmente un listado definitivo.
Todavía no pueden zarpar
La estrategia aún no está funcionando.
El Ejecutivo trabaja en un decreto que permita utilizar las embarcaciones con fines penitenciarios y todavía debe resolver asuntos de custodia, infraestructura, atención médica, visitas, defensa jurídica y condiciones mínimas de reclusión. Tampoco se conocen oficialmente los buques que serían utilizados ni el costo de adecuarlos.
Y allí puede aparecer la batalla jurídica. La Corte Constitucional ha establecido que, aunque los derechos de una persona presa pueden restringirse por razones de seguridad, el Estado debe garantizar condiciones de dignidad, comunicación y contacto familiar, y cualquier limitación tiene que ser razonable y proporcional.
Colombia ya lo hizo
La idea tampoco es completamente inédita.
En 2007 fueron recluidos temporalmente en embarcaciones de la Armada Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, y Diego Montoya, alias Don Diego, bajo fuertes esquemas de aislamiento y seguridad. Las fragatas ni siquiera habían sido diseñadas como cárceles y los internos permanecieron en camarotes vigilados por personal del Inpec.
REMAS intenta convertir aquella medida excepcional en una estrategia organizada. La pregunta será si aislar a los grandes cabecillas en medio del mar logra lo que las cárceles de máxima seguridad no han conseguido del todo —impedir que una celda siga funcionando como oficina de mando criminal.















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