La ofensiva militar se produjo después de los combates entre las estructuras de “Mordisco” y “Calarcá”, que dejaron 48 muertos, entre ellos 11 menores de edad.
El presidente Gustavo Petro ordenó un bombardeo contra estructuras de las disidencias de alias “Iván Mordisco” en zona rural de San José del Guaviare, luego de los enfrentamientos armados que dejaron una de las escenas más graves de violencia reciente en el país.
El mandatario afirmó que la operación se dirigió contra integrantes de las estructuras de “Mordisco” que participaron en los combates con otra disidencia. Según el reporte oficial, el ataque dejó tres integrantes del grupo armado muertos, un menor de edad recuperado y material de guerra incautado.
El golpe militar
La operación fue realizada por las Fuerzas Militares y la Policía Nacional en un punto ubicado a unos 22 kilómetros del lugar donde se registraron los combates entre las disidencias de “Mordisco” y las de alias “Calarcá”.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, aseguró que se trató del bombardeo número 23 autorizado por el Gobierno contra estructuras vinculadas al narcotráfico y señaló que la ofensiva continuará “sin pausa” contra esos grupos. En el operativo fueron incautadas armas largas, armas cortas, munición, material de intendencia y equipos de comunicaciones.
El antecedente que estremeció al país
La decisión se produjo después de los combates entre facciones disidentes en zona rural de San José del Guaviare. Medicina Legal confirmó que entre los 48 cuerpos hallados en el área había 11 menores de edad, lo que abrió una fuerte discusión nacional sobre reclutamiento forzado, uso de niños en la guerra y responsabilidad de los grupos armados ilegales.
Para el Gobierno, el bombardeo busca frenar nuevas acciones de las estructuras de “Mordisco”, recuperar menores reclutados y evitar que sigan moviendo material de guerra para ataques contra la población civil.
La señal política
La orden de Petro marca un endurecimiento del mensaje frente a las disidencias de “Mordisco”, una estructura que rompió con los procesos de diálogo y que hoy es señalada por el Gobierno como una de las principales amenazas armadas del país.
El caso también deja una paradoja dura para la política de paz total: mientras algunos grupos siguen en conversaciones o acercamientos, otros frentes disidentes se enfrentan entre sí, reclutan menores y obligan al Estado a responder con operaciones militares de alto impacto.
Las autoridades anunciaron que mantendrán las operaciones en la zona. El Gobierno sostiene que, además de golpear militarmente a estas estructuras, buscará facilitar la desmovilización de integrantes que quieran someterse a la legalidad. La pregunta ahora es si este bombardeo será un hecho aislado o el comienzo de una nueva fase ofensiva contra las disidencias de “Mordisco” en el Guaviare y otras regiones donde mantienen presencia armada.













Deja una respuesta