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Fuga de alias Tito sacude la paz total

La decisión del Gobierno llega días después de la fuga de Luis Alberto Villota en Pasto y reabre el debate sobre los beneficios otorgados a integrantes de grupos armados en procesos de negociación.

Revocan gestoría

El Gobierno Nacional revocó la designación como gestor de paz de Luis Alberto Villota Rodríguez, conocido como alias Tito, integrante de Comuneros del Sur, tras su fuga de una clínica en Pasto mientras recibía atención médica bajo custodia del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

La decisión fue adoptada luego de que hombres armados ingresaran al centro asistencial y facilitaran la salida del procesado, un hecho que generó preocupación entre las autoridades y cuestionamientos sobre las condiciones de seguridad durante el traslado.
La revocatoria también marca un giro en la relación entre el Ejecutivo y ese grupo armado, que participaba en una mesa de diálogo territorial en Nariño dentro de la política de paz total impulsada por el presidente Gustavo Petro.

Fuga bajo investigación

Los hechos ocurrieron cuando Villota fue trasladado desde un centro penitenciario hasta una clínica de la capital nariñense para una valoración médica. De acuerdo con la información divulgada por autoridades y medios nacionales, hombres armados irrumpieron en el lugar y lograron sacar al detenido.


Tras conocerse la fuga, la Fiscalía, el Inpec y organismos de seguridad iniciaron investigaciones para establecer cómo ocurrió el operativo, determinar posibles fallas en los protocolos de custodia y verificar si existieron responsabilidades disciplinarias o penales. Las autoridades también desplegaron operativos para ubicar a Villota, considerado una de las figuras relevantes dentro de Comuneros del Sur.

Golpe al proceso

La decisión del Gobierno tiene implicaciones directas sobre el proceso de diálogo que se desarrolla en Nariño. Durante los últimos meses, Comuneros del Sur había participado en conversaciones enfocadas en la construcción de acuerdos territoriales y mecanismos para reducir la violencia en varias zonas del departamento.


La fuga de alias Tito fue interpretada por sectores políticos y analistas como un golpe a la confianza necesaria para avanzar en este tipo de procesos. También generó nuevas críticas frente a la figura de los gestores de paz, utilizada por el Gobierno para facilitar acercamientos con integrantes de organizaciones armadas.


Aunque las conversaciones con Comuneros del Sur continúan, la revocatoria envía una señal de mayor exigencia frente al cumplimiento de los compromisos asumidos por quienes reciben beneficios dentro de los procesos de negociación.

Lo que viene

Ahora la atención está centrada en dos frentes. El primero es la búsqueda de Villota por parte de las autoridades. El segundo corresponde a la evaluación que adelanta el Gobierno sobre otras gestorías de paz otorgadas a integrantes de organizaciones armadas.


La decisión también podría influir en futuras discusiones sobre los mecanismos de control y seguimiento aplicados a quienes participan en iniciativas de paz mientras enfrentan procesos judiciales o privaciones de la libertad.
Por ahora, la revocatoria de la gestoría de alias Tito se convierte en uno de los episodios más delicados que ha enfrentado la estrategia de paz total durante los últimos meses.

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