558 municipios y áreas no municipalizadas presentan riesgo alto o muy alto. El pronóstico para finales de 2026 obliga a preparar los acueductos antes de que la escasez llegue a los hogares.
Abrir la llave y encontrar que el agua no llega es el escenario que Colombia necesita prevenir. El Ministerio de Vivienda identificó 558 municipios y áreas no municipalizadas con riesgo alto o muy alto frente a los efectos de El Niño sobre el abastecimiento y el saneamiento. De ese total, 111 están en la categoría más elevada y 447 en nivel alto.
La clasificación publicada el 12 de septiembre es una advertencia preventiva, no un balance de localidades que ya estén sin servicio. Los impactos históricos se concentran especialmente en las regiones Andina y Caribe.
Los meses más difíciles
El horizonte climático aumenta la preocupación. En su actualización del 10 de septiembre, el Ideam reportó una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026 y el primero de 2027.
El organismo también situó en 75 % la probabilidad de que sea el más intenso desde 1950. Se trata de una proyección, cuyo desarrollo seguirá bajo vigilancia.
La combinación prevista de temperaturas elevadas y menos precipitaciones puede reducir los caudales de ríos y quebradas, así como los niveles de embalses. Al mismo tiempo, aumenta la pérdida de humedad y la demanda de agua de cultivos y ecosistemas. El suministro doméstico, la producción agropecuaria y la generación hidroeléctrica quedarían bajo presión.
El calor ya dejó señales
Agosto ofrece un antecedente concreto. El Ideam informó preliminarmente que 48 municipios alcanzaron máximos históricos de temperatura mensual. En estaciones de Pailitas y Valledupar se registraron hasta 42,9 °C. Pero también hubo lluvias intensas. Quibdó acumuló 198,7 milímetros en 24 horas el 28 de agosto. Esa coexistencia importa para entender la amenaza: un aguacero local no permite descartar un déficit prolongado en las fuentes que abastecen un acueducto.
Prepararse antes del corte
El riesgo incluye deterioro de la calidad del agua por mayor concentración de contaminantes y daños a infraestructura por incendios. MinVivienda plantea identificar fuentes alternas, recuperar pozos viables, reducir pérdidas y calcular cuánto tiempo pueden operar los sistemas ante una emergencia. También pide prever la logística de carrotanques.
Para las comunidades, la pregunta inmediata es cuánto respaldo tiene su acueducto si disminuye la fuente principal. La preparación se medirá en reservas, equipos y alternativas disponibles cuando hagan falta. El pronóstico ya está sobre la mesa; convertirlo en prevención es la tarea que no puede esperar a que deje de salir agua.













Deja una respuesta